Estado de Derecho

Un Estado alcahuete

Una de las frases más cómicas del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, durante el espectáculo montado por la captura del Chapo es: "No existe delincuente que esté fuera del alcance del Estado Mexicano".

Y es cómica por inverosímil pero sobre todo, es cómica porque viniendo de quien viene, se torna en ridícula.

Pero también es una frase de horror porque las ejecuciones, las desapariciones y la corrupción evidencian todo lo contrario: La falta de justicia del Estado Mexicano. Y porque el Estado Mexicano, además, no es una administración pública o un gobierno en particular. El Estado es, por definición y tratado, el ente conformado por un territorio, una población y un régimen de derecho.

Entonces, no sólo contamos con una administración corrupta que no hace valer los preceptos constitucionales (y aquí es donde viene lo terrorífico) sino que el propio pueblo, que conforma el Estado, es cómplice de esta falta de régimen y para muestra la manera en cómo "El Chapo", el criminal más buscado, se convierte no en el villano de la historia sino en el héroe.

Resulta, con base en lo publicado en las redes y en las charlas de café, que para un sector de la población le es más indignante Enrique Peña Nieto absuelto de un conflicto de intereses, que el propio Joaquín Guzmán Loera a quien le celebran su encuentro con Sean Penn y la actriz Kate del Castillo.

La gente quiere saber, como si se tratara de una serie más de televisión o de un filme, ¿qué ocurrió? ¿cómo fue? ¿Y qué se dijeron el capo más buscado y los reconocidos actores? Es más intrigante ese primer encuentro entre los protagonistas de esta narcoserie real, que el informe sobre el trabajo de inteligencia y captura (quizá mentiroso, amañado y opaco) de la secretaria Arely Gómez.

Es decir, el Estado está dividido por la falta de confianza en sus representados.

Pareciera que el pueblo confía más en la desvergüenza de un criminal por asumirse como tal (al grado de querer inmortalizarse a través de una película) que en el cinismo de los gobernantes que, teniendo la encomienda de salvaguardar al Estado, utilizan dicha responsabilidad para brincarse la ley, asesinar, negociar y enriquecerse. Tal y como lo hace el criminal más buscado.

Entonces, la frase de un inicio resulta más que cómica preocupante. El Estado, gobierno y pueblo, lejos de ser el justiciador, es el alcahuete de criminales; sean estos capos o servidores públicos.

Twitter: @FApulido