Estado de Derecho

Lo que el PRI busca son colmillos

A la fauna política es a la única a la que le emocionan las futuras competencias electorales: Enrique Doger, Blanca Alcalá, Miguel Barbosa y hasta Antonio Gali (que comparte con el ejecutivo estatal la alcaldía más jugosa en presupuesto, que difícilmente se llegará a repetir) son los sobresalientes interesados en pasar acurrucadas noches en Casa Puebla, aunque sea por unos cuantos meses.

Estos personajes ya andan dándole al show mediático para tratar de llamar la atención. Pero ya los conocemos. Y los conocemos bien. Particularmente a Blanca Alcalá y a Enrique Doger que, habiendo sido alcaldes de la capital, tienen muy poco que argumentar sobre sus habilidades como administradores del poder, puesto que ya fueron probados.

Pero eso lo sabe el PRI: Enrique Doger no tiene mucho con qué pelear en materia de resultados, mucho menos frente a la obra pública de muy buen gusto que el actual ayuntamiento (de la mano de Moreno Valle) ha generado. No sólo eso. Enrique Doger, cuando alcalde, además de olvidarse de la infraestructura, hoy se le recuerda por construir uno de los pasos elevados más caóticos y feos de la ciudad, aquel que conecta el Circuito Interior con la Vía Atlixcáyotl. Sí, es de él. Tan espantoso que raya en lo ridículo. ¿Y así piensa ganarle al candidato del gobernador? I doubt it (lo dudo). Pero decía que eso al PRI no le interesa ya que, por muy débil que sea Doger en materia de resultados, es un animal político; sabrá embestir y al mismo tiempo aguantar los golpes del candidato oficial y de la campaña que ya prepara Marcelo García Almaguer. Eso es lo que le importa a su partido. No buscan ganar en 2016, buscan minar con miras al 2018. El PRI necesita a alguien con colmillos.

Por eso Blanca Alcalá no tiene posibilidad alguna. Además, es preciso recordar que su triunfo en las pasadas elecciones provino en parte del rechazo hacia Javier Lozano, un producto político difícil de vender: No genera empatía y es desvergonzadamente altivo. Toca el piano muy bonito, eso sí y le encanta presumir en las redes lo bien que sabe tomar los cubiertos, pero hasta allí. Blanca entonces, sin las credenciales bélicas de Enrique Doger, no tiene con qué pelear. Su partido sabe que el candidato del gobernador golpeará con todo y en eso, Doger es el escudo y la daga con posibilidades para arrebatarle unos cuantos votos. Es el perfecto Frankenstein que ya tiene nervioso a más de un “morenovallista”: Primer round.

Twitter: @FApulido