Estado de Derecho

Mario Marín amenaza con volver

Esta semana circuló una imagen en donde Manlio Fabio Beltrones, dirigente nacional del PRI, aparece con Mario Marín a quien usted bien conoce.

Se presume que la imagen es de hace unos días (a juzgar por el pelo cano de Beltrones y su ausencia de bigote); permitiendo el desarrollo de una teoría que se antoja lógica: El regreso de Mario Marín al escenario político de Puebla.

Se sabe que el exgobernador nunca ha dejado las riendas del priismo poblano o por lo menos nunca ha dejado de recorrer las cloacas de la política regional. Sólo que ahora parece estar decidido a hacerse ver sobre el escenario y de frente al público.

¿Qué pudo ofrecerle Mario Marín a Manlio Fabio Beltrones con tal de recuperar el poder político de Puebla? Dos cosas: Operatividad y dinero.

Marín sigue teniendo, sin duda, operadores que pueden aportar a la contienda del candidato que el PRI decida: Enrique Doger o Blanca Alcalá. Además de contribuir con millonarias cantidades de dinero para el impulso, promoción y compra de votos que favorezcan al partido en desgracia.

Y digo en desgracia porque, a pesar de que el electorado no tiene memoria, aún es reciente el escándalo e indignación que provocó el sexenio de Mario Marín como para que un poblano marque una boleta en donde se intuya que este hombre ha metido la mano.

Así lo creo. El PRI debe enfrentar una elección en donde la mácula marinista es factor de rechazo y en donde ha sido evidente que el Morenovallismo, con sus contras, ha dejado una derrama en obra pública jamás antes vista en tres sexenios, sumando la acertada inversión de la empresa AUDI gestionada por este grupo en el poder.

Los poblanos viviremos las elecciones más sucias y peleadas de los últimos años. Contendiendo por un lado la continuidad, el control, la protección de intereses y el proyecto de una presidencia de la república a través del imaginario de Rafael Moreno Valle. Y por el otro, el deseo de arrebatar lo que siempre consideró suyo para colocarse, una vez más, en la cúspide del poder pues la meta ya no es el dinero: Es decir, cuando se tiene el caudal de millones como los tiene Mario Marín lo que importa es el poder por sí mismo. Y esto implica arar la tierra para que, si bien le toca a Blanca Alcalá o a Enrique Doger en esta etapa, al final, la meta seguirá siendo la misma, la de siempre: Que Mario Marín llegue una vez más a Casa Aguayo en la figura de su peque,Mario Marín Jr. Un proyecto que, aprovechando las fechas, es de miedo.

 

Twitter: @FApulido