Estado de Derecho

¿Acaso estoy yo en un lecho de “Rosas”?

Esta pregunta la estaría formulando en la política fantástica Rafael Moreno Valle a Enrique Peña Nieto. El primero como reproche al segundo que, al quejarse por la crisis que su gobierno padece con el escape de “El Chapo”, el gobernador de Puebla le recuerda que su situación en este momento no es menos desafortunada.

Con la detención por robo de combustible en flagrancia de Marco Antonio Estrada López, exdirector de la Policía Preventiva de Puebla, la administración estatal protagoniza el nuevo escándalo de corrupción relacionada con los círculos más cercanos al gobierno: Las declaraciones hechas por los expolicías detenidos, según medios locales, ponen al gobierno morenovallista en crisis (una más después de Chalchihuapan) al revelar que el Secretario de Seguridad Pública, Facundo Rosas Rosas, estuvo al tanto de los operativos criminales.

De cualquier manera, Rosas Rosas se convierte en el funcionario incómodo de Rafael Moreno Valle ya que, siendo cómplice o no, en ambos casos no sirve para el puesto; claro que la primera hipótesis es más preocupante que la segunda: Tener al ladrón en casa pone nervioso a cualquiera. Pero, si es inocente en la supuesta acusación de complicidad, haber ignorado la colusión de sus subordinados lo pone como incompetente, como incapaz y tendría que irse.

Ahora entiende uno muchas cosas o afirma uno muchas cosas cuando estos eventos salen a la luz: Para que el crimen organizado funcione, con quien se organiza primero es con el Estado.

La corrupción sigue siendo el cáncer de este país y es lo primero que cualquier candidato a un puesto de elección popular debiera proponerse atacar, ya sea para obtener una curul, un ayuntamiento, una gubernatura o la presidencia de la República. Si en su propuesta de trabajo no existe con verdadero ahínco la determinación de aplicar la ley y fortalecer el Estado de derecho, es uno más de la cloaca.

Por lo tanto, si Rafael Moreno Valle quiere seguir en la carrera presidencial, debe dar un visible golpe de timón en el área de la transparencia y en la seguridad pública. Debe imponer su autoridad y demostrarle a Puebla y a México, con números, que bajo su mandato no hay espacio para el crimen.

Por ejemplo, si el robo de autopartes sigue creciendo en este estado y calles como la 46 (en la capital) se mantienen, es porque autoridades y ladrones trabajan de la mano como en el caso del robo de hidrocarburos.

¿Hasta cuándo señor gobernador?

Twitter: @FApulido