Las raíces clásicas de un clásico latinoamericano

Hace unos días, invitado por el Departamento de Letras de nuestra universidad, dio una conferencia muy amena y reveladora el Dr. José Manuel Camacho Delgado, de la Universidad de Sevilla. El tema de su disertación fue por demás interesante: la formación literaria y humanística de Gabriel García Márquez y, particularmente, cómo se concreta la presencia del mundo clásico en novelas como El otoño del patriarca y Crónica de una muerte anunciada. Si tomamos en cuenta que una buena parte de la crítica de las obras del escritor colombiano se ha orientado a hacer constar en ellas la presencia de lo “real maravilloso” o a dilucidar por qué resultan las mejores representantes del llamado Realismo Mágico, el acercamiento que nos presenta el Dr. Camacho resulta entonces refrescante, aunque, como él mismo reconoce, no enteramente novedoso.

Lo primero que hizo nuestro ponente fue desplegar ante su audiencia las “pistas” que existen sobre el profundo interés que desde su juventud ha sentido García Márquez por el mundo clásico, particularmente por la figura de Julio César o, mejor dicho, por el asesinato de Julio César, ese personaje trágico de la historia al que todo el mundo en Roma sabía que lo iban a matar, menos él mismo. Su interés por el personaje creció con la lectura de Los idus de marzo, la “hermosa novela de Thornton Wilder que leí por primera vez (…) cuando estaba escribiendo El otoño del patriarca, como era natural, la tuve siempre a la mano como una fuente deslumbrante de la grandeza y las miserias del poder” (El País, 30 de septiembre de 1981).

No sólo en El otoño del patriarca fueron recreados, en un mal sueño, algunos de los confusos presagios sobre la muerte de César (según consta en notas del manuscrito original de la novela). También en Crónica de una muerte anunciada, la estructura del relato clásico le sirve de inspiración y modelo, así nos habla de su fascinación por el personaje: “me sumergí en las fuentes fundamentales: El inevitable Plutarco, el chismoso incorregible de Seutonio, el árido Carcopino y los comentarios y memorias de guerra del propio Julio César (El País, 30 de septiembre de 1981).Así fue que, en esta estupenda charla de un especialista en la obra de García Márquez, nos convencimos de que una de las funciones más importantes de la crítica literaria ha sido y será revelar algunas de las “claves” que subyacen a las obras literarias, lo cual permite una lectura más profunda y disfrutable de los textos. En este caso, mediante el estudio cuidadoso de las fuentes clásicas de las obras mencionadas, lo que en realidad nos hizo el Dr. José Manuel Camacho fue una invitación a releer bajo dicha óptica estas novelas, lo cual no es una mala idea ¿no es cierto?

Jesús Villegas Guzmán

jesus.villegas@udlap.mx