El ocio, el trabajo y el ingreso

La decisión que enfrentan las personas respecto a cuánto tiempo destinar al trabajo o al ocio, no es tan sencilla como parece. Todos queremos disfrutar de una buena vida, tanto en nuestra juventud, como en nuestra vejez. Sabemos que entre más horas trabajemos más ingreso acumularemos (ingreso que podrá convertirse en consumo actual y en futuro), pero a la vez serán menos horas que tendremos para consumirlo.

Por lo anterior, enfrentamos la disyuntiva sobre la distribución de nuestro tiempo entre el trabajo y el ocio. Aunque una hora más de trabajo signifique un ingreso acumulado superior, también significa una hora menos de disfrute de ese ingreso. Por ejemplo, si usted trabaja por su cuenta en un negocio propio y está despierto durante 110 horas a la semana, parte de su tiempo lo disfrutará en ocio (ir al cine, visitando familiares, acudir a bares, etcétera) y el resto de su tiempo estará trabajando en su negocio. Suponga que por cada hora que trabaje gana 100 pesos que podrá consumir en entradas al cine, vacaciones familiares o cervezas con los amigos, pero estos 100 pesos reflejan, por sí mismos, la disyuntiva que enfrenta, ya que por cada hora que trabaje estará renunciando a una hora ocio. De manera que, si pasa las 110 horas disfrutando de su ocio no tendrá con qué consumir, y si pasa estas mismas horas trabajando asegurará un consumo futuro de 11 mil pesos, pero no tendría tiempo para consumir.

El hecho de conocer esta disyuntiva no significa que tengamos una fórmula secreta que nos indique cuál es la mejor distribución de nuestro tiempo. Por otro lado, una vez que decidimos el número de horas que destinaremos al trabajo, nos enfrentamos con otra disyuntiva: la distribución de nuestro ingreso entre consumo actual y consumo futuro (ahorro). El ingreso que obtenemos por el trabajo que desempeñamos debe ser distribuido de tal manera que nos permita consumir bienes y servicios (hoy y en el futuro). Por ejemplo, si usted es un trabajador que está planeando su retiro laboral y en este momento es joven y puede trabajar, debe estar consciente que en el futuro tendrá una edad avanzada y no podrá continuar trabajando, por lo que ahora es cuando debe decidir cómo distribuir su ingreso actual para disfrutar de un nivel de vida aceptable en su juventud y en su vejez. Y ocurre lo mismo, es decir, el hecho de conocer la disyuntiva sobre la distribución de nuestro ingreso no implica que tengamos una receta mágica que nos indique las proporciones ideales. Lo importante es estar consciente de esto para diseñar un plan de vida que satisfaga nuestras necesidades, así como ser disciplinado para llevarlo a cabo.

ELITANIA LEYVA
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