La generación Facebook

Los estudiantes universitarios, actualmente, usan ampliamente las plataformas digitales como el internet y las redes sociales, en particular, para desarrollar sus actividades diarias, ya sea como herramientas de trabajo, de difusión de ideas, de fuente de inspiración, de plataforma de comunicación y, por supuesto de interacción social.

Este constante y casi permanente contacto con el internet móvil, en dispositivos portátiles, y a través de múltiples plataformas digitales colaborativas online, ha brindado a los estudiantes universitarios un perfil de comportamientos muy característicos en el salón de clase, particularmente al comunicarse por escrito: comportamientos basados en la amplificación de ciertas habilidades de síntesis de información y de comunicación en general, que replantea los horizontes de enseñanza universitaria tradicional.

Tal vez para los jóvenes menores de 25 años sea difícil imaginar la vida cotidiana sin internet. Los jóvenes emplean el internet para muchos propósitos, los cuales podríamos resumir en dos: tener información y lograr comunicación.

Las características negativas, comúnmente atribuidas a la generación Y, y la generación Facebook, incluyen una sobreestimación de sus capacidades, una renuencia a trabajar o concentrarse en un trabajo por varias horas, la creencia de que, el trabajo o empleo, debe mantenerlos entretenidos, una tendencia a simplificar lo más posible sus tareas y, por lo tanto, sus retos, sin tomar necesariamente en cuenta que las condiciones para que eso suceda deben ser construidas en el mundo real. Quizá éstas, sean generalizaciones ásperas, pero es innegable que, en mayor o menor medida, esto sucede en las generaciones que usan y se comunican con el internet, prefieren aportar el mínimo esfuerzo posible y relegar, para después, lo que la misma sociedad les pone como metas significativas.

Resultaría muy interesante analizar las modalidades de aprendizaje y comunicación que rigen, en esta era de hiper-comunicación, en un contexto de hiper-información. Habría que caer en la cuenta que es más fácil, enriquecedor y adecuado montarse en el creciente uso de plataformas digitales que ignorarlas, o peor aún, luchar contra ellas, enfrentándonos a la necesidad de actualizar como profesores nuestros métodos de enseñanza, los proyectos que planteamos en clase, los ejemplos que proyectamos en el salón, para que el estudiante no pierda el interés rápidamente, pues ahora los profesores competimos con tantos distractores en el salón que se requiere adaptación urgente y atención extrema.

Alejandro Ortiz Lima

alejandro.ortiz@udlap.mx