Las finanzas del nuevo año

El alza en los precios de la gasolina, la energía eléctrica y otros aumentos que vendrán, preocupan y generan inconformidades a muchos mexicanos. Más allá de la sensación de que el gobierno no ha cumplido sus promesas, o que entendimos muy mal lo que eran las reformas estructurales y estemos más o menos en la misma situación de siempre (prevaleciendo la imagen de que los recursos se han usado de manera fraudulenta por funcionarios de nivel medio que extrañamente no pueden ser identificados o localizados, o bien, que éstos no se invirtieron de manera correcta), es un hecho que las finanzas personales de cada uno de los mexicanos tienen mucho parecido a las finanzas empresariales y a las finanzas nacionales, no en lo bien o mal que están, sino en su estructura y en las maneras en que pueden mejorarse.

El año que apenas inicia será mejor si tenemos solvencia, es decir, si nuestros activos realizables a corto plazo superan a las deudas que debemos pagar en los próximos meses. De no ser así, habrá que canalizar recursos a pagar lo más pronto posible, sobre todo aquello que venza en el corto plazo (un año o menos). Debe procurarse tener liquidez, es decir, si podemos convertir con facilidad nuestros activos en dinero, todo aquello que está pendiente de venderse, nuevo o viejo, hay que realizarlo y cobrar aquellas cuentas que se nos deben.

Ayudará de manera fundamental que tengamos rentabilidad, lo que, de forma personal significa: nuestras ganancias son (o representan) un porcentaje importante en relación con el esfuerzo aplicado a obtenerlas ¿Nuestro trabajo está bien remunerado? ¿Hay mejores opciones que deberíamos explorar? Tener a la mano una diversidad –mientras más grande mejor– de opciones para obtener utilidades, ¿contamos con un empleo?, ¿es posible obtener ingresos extras o tener dos empleos? Este es el momento de aprovechar las oportunidades, sin dejar de lado los ingresos seguros.

La actividad que desarrollamos nos debe ser favorable, es decir, que nuestros activos tarden menos tiempo en recuperarse, en convertirse en efectivo que el tiempo que disponemos para pagar nuestras deudas ¿Cobramos cada quincena? ¿Cada cuánto tiempo tenemos que pagar las deudas? Reducir los pasivos al mínimo y nuestra situación será óptima.

Cada quien podría aplicar las razones financieras que guste o que le parezcan más oportunas a su situación personal y hacer un análisis frío de su situación para establecer los pasos necesarios y, así, mejorarla; si 2017 será un año difícil, este es el mejor momento para ocuparnos en tomar las medidas necesarias para enfrentarlo, no olvidemos que los sectores de nuestra economía serán afectados en muy diversos grados por la crisis, pero algunos pueden ser beneficiados.

FRANCISCO CALLEJA
francisco.calleja@udlap.mx