Otros enfoques de los costos

Cada vez leemos más declaraciones de directores de empresas que incluyen, entre sus objetivos, la reducción de costos o la mejora de su estructura. Darle una mirada nueva y fresca a los costos ha dicho el gerente de una empresa de clase mundial al momento de ocupar su puesto. Los estudios a nivel nacional e internacional señalan lo mismo, lo cual hace pensar en la importancia que tendrán las herramientas, como el costeo variable y el costeo basado en actividades, que contribuyan a mejorar el cálculo de los costos, a pensarlo de una manera diferente y a reducirlo.

Aunque el costeo variable no pueda usarse oficialmente en México, las empresas lo utilizan en su toma de decisiones y los consultores lo recomiendan para que los empresarios y sus contadores tengan un nuevo enfoque de los elementos que componen sus costos y decidan, con mayor realismo, acerca de sus productos y de la empresa en su conjunto. La idea de sólo considerar parte del costo del producto a aquellos conceptos que tengan una relación directa con la producción y/o las ventas, llamándolos costos variables, y dejar como un gasto del periodo los costos comprometidos, aquellos que tienen una relación con el tiempo, designándolos como costos fijos, es una pequeña revolución en nuestra manera de pensar, abre posibilidades y formas de ver diferente la rentabilidad de los productos y de la empresa misma. El tomar decisiones sobre la utilidad marginal (ventas menos costos variables) es otro enfoque que debe ser aprendido por los ejecutivos, porque en las escuelas de negocios ya se enseña y los egresados la tienen como parte de sus herramientas de trabajo.

Por otra parte, el costeo basado en actividades, que algunos contadores afirman no es más que una diferente manera de prorratear gastos indirectos pero una manera más cuidadosa, casi podría decirse científica, basada en estudios detallados de la empresa, desmenuzando los procesos en actividades que los forman, evaluando si estas actividades agregan valor al producto e identificando perfectamente los costos con las actividades que los generaron. Esto permite mejorar el cálculo del costo en muchos casos, desechar actividades improductivas que no agregan valor al producto o servicio y reducir el costo.

Así como el presupuesto es una asignatura pendiente en este país, el correcto cálculo del costo lo es también. Internacionalmente se nos acusa de mucha complacencia al clasificar materia prima, mano de obra y gastos indirectos, lo que redunda en costos deficientemente calculados y es lógico, la materia de costos en las universidades siempre ha sido considerada difícil y algunos plantean incluso desaparecerla por ese motivo. Por el contrario, hay que motivar su estudio, no sólo entre los estudiantes de contaduría, sino entre todas las áreas de negocios e ingeniería, para mejorar el desempeño de nuestras empresas.

FRANCISCO CALLEJA
francisco.calleja@udlap.mx