Edificios sostenibles (confortables y ahorradores)

El ser humano, en promedio, pasa el 80 por ciento de su tiempo dentro de un espacio construido. En climas extremos, ya sean cálidos o fríos, puede pasar incluso más del 90 por ciento. Si se considera además que en el mundo casi 40 por ciento de la energía y 25 por ciento del agua potable son consumidas directa o indirectamente por los edificios, el tema de la arquitectura sostenible cobra cada día más importancia.

La arquitectura sostenible se entiende como la arquitectura económica, social y medioambientalmente comprometida en sus etapas de construcción, operación y terminación. En el tema social, se considera que los edificios deben brindar condiciones de seguridad, privacidad y confort interior. Un estudio reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que 12.6 millones de personas murieron en 2012 a consecuencia de vivir y trabajar en espacios pocos saludables, de los cuales una buena parte eran espacios construidos. Así pues, la arquitectura tiene que estar comprometida con un ambiente que brinde confort térmico, acústico, lumínico y calidad del aire interior.

Por otro lado, abordando el tema medioambiental, para conseguir este ambiente saludable se ha tenido la idea errónea en donde se necesitan consumir recursos tales como agua o energía térmica y eléctrica. Por ejemplo, para tener confort térmico en climas como los presentes en las playas mexicanas, se considera que la única opción es utilizar un sistema de aire acondicionado. O para tener bien iluminada una oficina es necesario colocar grandes iluminarias en el techo.

Afortunadamente la arquitectura sostenible demuestra que usando novedosos métodos, tales como ecotecnias, sistemas de energía renovable y sistemas pasivos de climatización, y otros que ya existían como la arquitectura vernácula, se pueden construir espacios saludables y vivibles sin la necesidad de derrochar los recursos naturales.

Y además, si las técnicas y métodos se aplican correctamente se podrán obtener beneficios económicos debido al ahorro de los recursos (materiales de construcción, electricidad, gas y agua, principalmente) y al aumento de la productividad de los ocupantes, alcanzando así los tres principales preceptos de la sostenibilidad.

Esto es particularmente importante en México, donde aproximadamente el 80 por ciento de la electricidad es generada a base de combustibles fósiles, donde existen problemas de contaminación de agua y otros más que involucran el deterioro del medio ambiente.

Así pues, la responsabilidad de construir más edificios sostenibles no sólo debe recaer en el gobierno y los tomadores de decisiones, sino en el usuario mismo del edificio, quien se verá directamente beneficiado, tanto en el tema de bienestar, como en el de obtener una utilidad económica al ahorrar recursos, o incluso generarlos, como por ejemplo obtener recursos energéticos (energías renovables) y alimentos (huertos urbanos).

IVÁN OROPEZA
ivan.oropeza@udlap.mx