¡"Vade retro" logaritmo!

Dicho en otras palabras… ¡cruz, cruz, que se vaya el logaritmo y que...! Bueno, ¿qué pasa con nuestros jóvenes ante las Matemáticas? no creo que sea únicamente falta de concentración, desinterés, temor o mejor dicho ¡terror! por esta materia. Cuando, en mis clases de cálculo menciono la palabra logaritmo, parece que grité ¡un ratón! Y casi veo a los chicos treparse a las sillas, no se les vaya a subir un logaritmo de esos, lo peor de todo es que también me imagino a los profesores de secundaria subiéndose al escritorio, cuando tocan ese tema.

En algunos casos, la manera de enseñar, por parte de los profesores, o la falta de capacidad para motivar a los alumnos, e incluso que no cuentan con la formación suficiente para tratar algunos temas, son algunas de las razones de este terror. Frecuentemente, esta asignatura es percibida como una de las más difíciles, si no es que la más difícil, ¡claro que también ayuda la introducción de algunos maestros! Como: ¡Concéntrense muchachos que vamos a ver un tema muy difícil! Ahí es donde también “la puerca torció el rabo”, pues a pesar de la concentración, cuando la explicación no es muy buena que digamos, los estudiantes empiezan a preguntar al profesor que, al no tener toda la información clara, responde con un: “¿Cómo?... ¿No entendiste?”, o “¿Cómo no vas a entender? ¡Si es bien sencillo!” Ante esto, el estudiante piensa que no es el cuchillo más afilado del cajón y mejor se pone a rezar para que no vengan muchas preguntas sobre esos logos rítmicos en el examen.

Se tiene la creencia de que “el que es bueno para las matemáticas, es bueno para todas las demás materias”, lo cual es algo en lo que no estoy segura, pues en mi caso, aunque no soy muy religiosa, en la preparatoria cargué todo el año con mi rosario de ceros en biología, o bien cuando mi hermana Ruth, la psicóloga, me empieza a hablar sobre mapas conceptuales, cuyas características fundamentales son la diferenciación progresiva y la reconciliación integradora, yo, desde que dijo “conceptuales”, ya me distraje y estoy tratando de ver si traigo mis calcetines verdes, porque… ¡Qué pena! ¡Traigo una blusa rosa!

Regresando al tema, aunque tampoco a todos nos gusten las matemáticas, no podemos esperar que la solución se presente únicamente capacitando a los profesores, creo que además de matemáticos, pedagogos, psicólogos, padres de familia y muchos más, tendríamos que plantear un propuesta metodológica, en la cual, se incluyan la aplicación de la ciencia a la vida diaria y, sobre todo, hacer más divertido el aprendizaje, introduciendo en las aulas el uso de las tecnologías de la información que faciliten este aprendizaje con el uso de juegos didácticos y un proceso de enseñanza apto para la época en la cual vivimos.

Reyla A. Navarro Cruz

reylaa.navarro@udlap.mx