Padres, maestros, niños y tecnologías

La actividad educadora de padres y maestros representa un gran reto en una era en la que las tecnologías de la información y comunicación se incorporan en las actividades cotidianas de los seres humanos a edades cada vez más tempranas.

El abanico de posibilidades al que tienen acceso los niños y jóvenes con las tecnologías, hoy en día es un arma de doble filo que, como muchas otras, requiere de una adecuada orientación para un uso pertinente, ético y constructivo. Los padres y maestros, como educadores que somos, tenemos la responsabilidad de guiar y orientar a los niños y jóvenes a pesar de que para muchos de nosotros, los avances tecnológicos representen un mundo desconocido.

La realidad es que estamos en una era en la que el cambio es tan vertiginoso que no hay nadie en el mundo que pueda decir que domina todo el conocimiento sobre estos temas, por lo tanto, todos estamos en proceso de aprender.

Las investigaciones recientes, en el campo de la educación, demuestran que lo más recomendable es tener una actitud positiva hacia la tecnología y ejercer un rol activo, ofreciendo formación que gradualmente permita al niño –y al joven– autorregularse en el uso de las tecnologías. Con ello nos referimos a que los padres y maestros les vayamos guiando para que, al final, sean ellos mismos quienes monitoreen su comportamiento, pensamiento y emociones al utilizarlas; de este modo podrán tomar decisiones apropiadas y obtener el máximo provecho de su uso.

Es necesario que nos acerquemos e interesemos genuinamente por el mundo en el que viven. Así la tecnología será un factor de unión, en lugar de uno que nos aleje. Además de estar al pendiente y preguntarles qué usan o qué hacen, involucrarnos implica que apliquemos medidas de supervisión y seguridad que podemos instalar en los equipos que utilizan niños y jóvenes.

Asimismo, para orientarles es importante platicar con ellos, no sólo sobre cuidados y alertas que deben identificar al navegar en Internet, instalar aplicaciones e interactuar a través de la red, sino también ayudarles a distinguir claramente cuándo es pertinente y cuándo es ineficiente, exagerado o cuándo incluso puede resultar grosero utilizarlas (durante los alimentos, convivencia, clases, conferencias, cine, por ejemplo).

Es fundamental que se tomen espacios para reflexionar y no sólo responder a estímulos constantes, pues es importante lograr que tomen consciencia de que lo que hagan y publiquenen la red sobre sí mismos o sobre los demás, es una huella para toda la vida, pues aun lo que comparten sólo con sus conocidos y lo que puedan haber quitado, puede quedar en algún sitio, alguien puede haberlo compartido y circulará sin su control.

Hay mucho que podemos hacer aún en lo desconocido, tomemos nuestra responsabilidad y aprendamos con ellos.

Laura Helena Porras

laurah.porras@udlap.mx