Impresos, aún con vida (I/II)

En México, los medios de comunicación masivos impresos no desaparecerán en, por lo menos, dos o quizá hasta tres décadas. Y es que la evolución de las revistas, pero principalmente de los periódicos en este país, es una de las mejores exponentes de la adaptabilidad hacia la competencia directa, el mercado, el desarrollo tecnológico de otras plataformas mediáticas y las necesidades del usuario. Incluso, esta adaptación va más allá de la tecnología. Se centra en que los grandes propietarios del mercado impreso de México entendieron a la perfección la esencia de esta plataforma, comprendieron que el usuario tiene ahora nuevos requerimientos y necesidades, y sobre todo, que más que competir con otros medios masivos electrónicos, los pueden complementar y principalmente legitimar.

A la afirmación de que los impresos se mantendrán por mucho más tiempo se le puede adjuntar la revisión histórica de la aparición de otras plataformas que, en su momento y equivocadamente, auguraron el exterminio de las publicaciones. Así, en 1920 cuando las primeras radiodifusoras hicieron su aparición en el mundo, se habló del fin de los libros y periódicos. Nada pasó.

Para la década de los años cuarenta, la televisión en EU ya había permitido la creación de empresas dedicadas a esta naciente industria. Pasaron diez años más para que se institucionalizaran los primeros canales de televisión. Para 1960 la llegada de la televisión a colores prometía, equivocadamente, que los impresos estarían fuera del mercado a la brevedad. Nada de eso ocurrió.

En la década de los 1980 nacía internet y las publicaciones sufrieron su momento más endeble. Sin embargo, a más de 30 años, los impresos están ahí.

¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Por qué tan anunciada muerte se ha pospuesto década con década? ¿Cómo es que los impresos han logrado sobrevivir? Todo se resume en dos palabras: evolución y adaptación.

En la historia reciente, uno de los primeros pasos de la adaptación de los impresos inició a principio de la década de los años noventa, con la aparición del innovador y creativo concepto del periódico Reforma. Con un diseño pensado en cautivar a los lectores, el diario logró reivindicar a la plataforma impresa, al tiempo de despertar a El Universal y Excélsior, que se resistían por el uso del color en sus páginas. Los medios de comunicación impresos iniciaron una nueva batalla con sus iguales.

Sonia Aguirre

sonia.aguirre@udlap.mx