Impresos, aún con vida (II/II)

No obstante, lo más importante estaba por ocurrir. Los impresos entendieron que ya no eran un solo producto. Comprendieron que el usuario no estaba dispuesto a pagar por un medio que sólo le ofreciera un único concepto, sino varios subproductos a los que hasta antes se les conocía como secciones.

Fue así que los periódicos impresos desarrollaron estrategias particulares para cada uno de sus subproductos. La idea es que cada parte integrante del medio tuviera una personalidad que encontrara un público que se identificara con la línea editorial, el diseño y los contenidos, al grado de lograr lo más complicado: la lealtad de los lectores. Sin embargo, la revolución no paró ahí. Los impresos no sólo se concentraron en informar y entretener, sino que recordaron la importancia de la utilidad y la interacción con los usuarios.

De esta forma, antes de preocuparse por ganar la noticia, se enfocaron en que la información pudiera tener un sentido de utilidad para el usuario. Reorientaron sus estrategias de contenido con el propósito de que cada material incluido en una edición llevara implícito un sentido de utilidad para el lector.

Recordaron la importancia de la interacción con el usuario, ahora la estrategia se enfocó en que diseño y contenidos obligaran al usuario a desarrollar acciones de participación. Piezas coleccionables, materiales seriados y diseños interactivos, entre otros, se convirtieron en fundamentales de cada edición. Y es posible afirmar que, actualmente, las publicaciones editoriales tiene el firme objetivo de informar, entretener, ser de utilidad y generar la interacción con el usuario.

La mencionada fórmula les ha permitido rejuvenecer, mantenerse vigentes ante el desarrollo tecnológico del resto de las plataformas mediáticas, intensificar la competencia interna y despertar el interés de los anunciantes. Prueba de ello es el incremento sostenido que registran los ingresos por concepto de publicidad en los impresos desde principios de esta década.

Sin duda los cambios en los costos de impresión, la distribución, la evolución de la publicidad, el aumento de las plataformas digitales de lectura y el acceso a la tecnología son algunos de los motivos que llevarán a la extinción de los productos editoriales impresos.

Sonia Aguirre

sonia.aguirre@udlap.mx