Nosotras las “Decoradoras”

Desde mi nicho de educación arquitectónica, decidí hablar de un área disciplinar de creciente importancia: arquitectura de interiores. Con el título provocador que elegí, me refiero al concepto equivocado del interiorismo como “decoración” de espacios. Me interesa cambiar este concepto. Un vistazo al quehacer de los interioristas en el mundo actual, nos revela que trabajan en el diseño de interiores de gran complejidad, como salas de conciertos o museos, en el área de diseño acústico y lumínico de una diversidad de espacios, o en el desarrollo de la imagen y del confort interior de espacios corporativos o en el brandscaping de boutiques de marcas reconocidas y de showrooms, restaurantes, bares y de espacios relacionados con la industria turística. Pero también pueden especializarse desde el diseño psico-ambiental de espacios educativos o de salud, hasta interiores de buques trasatlánticos.

La economía globalizada en busca de creatividad e innovación, parece ser prometedora para interioristas. El crecimiento de las ciudades ha dejado edificios en desuso en las zonas céntricas, siendo esto un desperdicio de recursos. En muchos casos, resulta más viable reutilizar lo obsoleto que construir algo nuevo, y el profesionista capacitado para hacerlo es el arquitecto de interiores. Por otro lado, con el desarrollo tecnológico ha surgido todo tipo de espacios prototípicos hechos de materiales ligeros y de estructuras ensamblables y transportables, insertables dentro de edificaciones existentes. Estos necesitan ser explorados e investigados como nuevas soluciones y recursos de habitabilidad. Un capítulo aparte son todo tipo de interiores móviles. La reconocida Escuela Superior de Diseño e Ingeniería de Barcelona, por ejemplo, está ofreciendo entre sus posgrados en interiorismo, la maestría en diseño de prototipos de interiores de automóviles. De la misma manera, los interiores de aviones y de trenes forman parte de esta rama de interiorismo contemporáneo.

El mundo de hoy es permeado por la llamada “economía creativa”, en constante busca de innovación y de productos creativos para sustentar un nuevo tipo de desarrollo económico. La UNESCO reconoce como ciudades creativas, a aquellas urbes que ejercen economía creativa promoviendo, entre otras cosas, el surgimiento de industrias relacionadas con ciertas ramas clave de diseño, mencionando entre estas al interiorismo. La UNESCO sugiere generar un desarrollo local estimulado por creatividad para obtener un impacto global, que en el caso de interiorismo significaría desarrollar alternativas contemporáneas e innovadoras de habitabilidad como productos creativos. Ya no hay que ver al interiorismo como “decoración”, sino un área productiva de alto impacto en la economía y en la cultura.

Anne Kristiina Kurjenoja

annek.kurjenoja@udlap.mx