Buscando nuestro lugar en el mundo

El título no se refiere a una cuestión filosófica, sino a una cuestión de diseño. Y es que el diseño también ayuda a encontrarnos a nosotros mismos, en un sentido literal.

Hace unos años tuve la oportunidad de visitar una magnífica exposición en el Field Museum de Chicago, cuyo título tomé prestado para este artículo: Maps, finding our place in the world. Básicamente se trataba de una exposición de mapas, desde los muy antiguos, elaborados en piel o papiro, hasta las modernas aplicaciones con GPS. Lo verdaderamente interesante era la narrativa con la que se presentaban las piezas expuestas, conformando un discurso museográfico, que resaltaba el poder de esos instrumentos cartográficos, que hemos usado durante toda la historia humana.

Los mapas son tal vez la mejor manera de expresar el conocimiento, el dominio y el control que el hombre ejerce (legítimamente o no) sobre el medio ambiente que representan: conocimiento, dominio y control son formas de poder. Desde el mismo tamaño de algunos de los mapas expuestos, se apreciaba esa intención de sorprender e intimidar, como el grandioso mapa de vista de pájaro de la ciudad de Venecia, de Jocopo de Barbari, del año 1500, de casi tres metros de largo, dibujado sobre seis pedazos de corteza de árbol, que comunica el mensaje «somos una gran ciudad, como ninguna otra ha habido». O los mapamundis con esa visión euro centrista, que enfatizaban la supremacía de los imperios sobre las colonias africanas y americanas. ¿Quién dijo que el Norte debía estar «arriba» y el Sur «abajo»?, pues nada menos que los cartógrafos renacentistas, que servían a los intereses de las coronas europeas (el que paga manda, dirían por ahí). Sólo por curiosidad busquen en internet «downundermaps» para tener una visión «austral-centrista» y rompan para siempre un pesado paradigma impuesto por quienes decidieron un hemisferio norte «por arriba» del sur. Si esto no es poder, entonces no se qué sea. Y más allá de representar una visión específica del mundo, los mapas nos asignan un lugar dentro de él. Si alguien pretende investigar sobre las formas de poder, deberá dedicarle un rato a la historiografía (historia de la historia) contada por los mapas. Cada generación ha plasmado en ellos su propia visión e intereses.

Quizás la era de la fotografía satelital vino a simplificarlo todo; tal vez cosas más interesantes pasaron en la épocade los grandes descubrimientos, 1400 a 1700 d.C. Sin embargo, si observamos los mapas actuales, por ejemplo los que hay en los grandes centros comerciales, aquellos que nos ubican con un punto rojo dentro de un contexto de frenético consumismo «usted está aquí», en realidad nos están dando mucho más que una ubicación geográfica: nos señalan nuestro verdadero papel en el mundo, y creo que el título sí terminó siendo, en cierto sentido, una cuestión filosófica.

Alejandro Ortiz Lima

alejandro.ortiz@udlap.mx