Los hermanitos gemelos

Alternancia no garantiza democracia. En mayo de 1989, al comienzo del sexenio de Carlos Salinas, el PRI y el PAN avalaron El Plan Nacional de Desarrollo 1989-1994, que permitió la venta al sector privado de importantes empresas públicas.

El 27 de junio de 1990 el PRI y el PAN reformaron el artículo 28 constitucional para entregar los bancos que eran propiedad de la nación.

El 6 de enero de 1992 el PRI y el PAN modificaron la Ley Minera para entregar concesiones a particulares hasta por 50 años. En ese sexenio se entregaron 6 millones 600 mil hectáreas de reservas minerales nacionales de oro, plata, hierro y cobre.

El 22 de diciembre de 1992 el PRI y el PAN aprobaron la reforma legal en contra de la Constitución para permitir a empresas privadas generar energía eléctrica, que le venden a CFE.

El 5 de marzo de 1993 el PRI y el PAN aprobaron la reforma del artículo tercero constitucional para reducir y limitar el carácter gratuito de la enseñanza pública a solo el nivel de primaria y secundaria, dejando al mercado la educación media superior y la universitaria y cerrando la matrícula.

El 12 de mayo de 1995 el PRI y el PAN reformaron la ley ferroviaria para privatizar los Ferrocarriles Nacionales de México.

El 23 de mayo de 1996 el PRI y el PAN  aprobaron la ley de los sistemas  de ahorro para el retiro, entregando a operadoras privadas, nacionales y extranjeras, el manejo oscuro de los dineros de los trabajadores.

El 12 de diciembre de 1998 el PRI y el PAN aprobaron el FOBAPROA que convirtió las deudas privadas de unos cuantos empresarios y banqueros en deuda pública, que seguimos pagando todos los mexicanos.

El 8 de diciembre de 2005 el PRI y el PAN modificaron la Ley del Impuesto Sobre la Renta para conceder a las grandes corporaciones económicas y financieras el privilegio de diferir el pago de impuestos hasta por el 100 por ciento de sus contribuciones.

El 22 de marzo de 2007 el PRI y el PAN juntos aprobaron un paquete fiscal que incluyó la creación del Impuesto Empresarial de Tasa Única (IETU).

El 24 de octubre de 2008 el PRI y el PAN aprobaron la Ley de Petróleos Mexicanos para otorgar contratos incentivados, asignando áreas en exclusiva hasta por 25 años.

El 20 de octubre de 2009 el PRI y el PAN aprobaron la Ley de Ingresos en la que aumentaron el IVA a 16 por ciento.

En junio de 2010 el PRI y el PAN  aprobaron que Televisa y la empresa española Telefónica se quedaran con un hilo de fibra óptica de la industria eléctrica nacional, con una concesión por 20 años de 21 mil kilómetros de fibra óptica a cambio de 850 millones de pesos, cuando su construcción le costó al erario nacional 30 mil millones de pesos.

En este 2013, recién transcurrido, el PRI y el PAN aprobaron juntos la llamada Reforma Laboral, que contradice descaradamente el espíritu y la letra del artículo 123 de la Constitución. Con un incremento al salario mínimo de 3.9 por ciento, que, por supuesto, no recupera ni el índice inflacionario del año; mucho menos el poder adquisitivo que tenía en 1976.

También en 2013 PRI y PAN, juntitos otra vez, aprobaron la atrocidad de la llamada Reforma Educativa, que ni de lejos toca el tema central del rezago nacional, que comienza por el abandono material y la desigualdad de las escuelas.

En 2013 también, el PRI y el PAN aprobaron de común acuerdo la Ley de Ingresos para 2014, que en vez de corregir los grandes desvíos a la progresividad, exprime ahora a las clases medias, irritadas, con tal de no tocar los “regímenes especiales” para los grandes consorcios.

El 12 de diciembre de 2013 (nuevamente en el día guadalupano, como para FOBAPROA) el PRI y el PAN juntitos consumaron la gran entrega neoporfirista. Además de caer en el gran absurdo conceptual: suprimir del texto rector de la Nación el carácter estratégico de los hidrocarburos, para garantizar el carácter estratégico y la seguridad energética de América del Norte, es decir, la del país vecino que a diario necesita importar la mitad del crudo que consume (o insume).

Con esta relación sucinta de hechos (que no requiere derechos de autor) queda totalmente transparente que podrán pelearse por las posiciones políticas de representación o de gobierno, pero responden exactamente a los mismos grandes intereses oligárquicos de espaldas a las mayorías nacionales, aunque logren mayorías parlamentarias “haiga sido como haiga sido”.

Ya sólo falta que en la próxima elección presidencial, desgastada como ya está la alternancia “democrática” PRI-PAN o PAN-PRI, se presenten en coalición electoral PRIAN, para promover la simpática candidatura del gobernadorcito guapo que aparece todos, todos los días sonriente en todos los medios de comunicación, gastando raudales  y caudales.

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