El gobierno de Jalisco califica a sus municipios

Por favor, que nadie sea tan malpensado de creer que hay sesgo partidario en esa valoración técnica que hace el gobierno del Estado acerca de los gobiernos municipales de la entidad.

El IDIM Jalisco es un órgano público del gobierno estatal. En su presentación ostenta las insignias de SEIJAL Gobierno de Jalisco, COEPO: Consejo Estatal de Población, Instituto de Información Territorial del Estado de Jalisco y la del propio Gobierno de Jalisco. En la publicación de su Índice de Desarrollo Municipal 2012 aparece como su director general el doctor Humberto Gutiérrez Pulido, actual director general de Planeación, según los registros.

El IDIM Jalisco utiliza para sus valoraciones, según informa, datos de la Auditoría Superior de la Federación, con mediciones que, de ser el caso, rebasan las atribuciones de dicho órgano federal del Poder Legislativo, específicamente en transparencia y participación electoral.

Tampoco los amables lectores deben entender este ejercicio como una intromisión del gobierno estatal en la autonomía constitucional del orden municipal de gobierno. Sólo se hace (y así se presenta) como una calificación del cumplimiento del artículo 115 de la Constitución Política nacional.

El Índice de Desarrollo Municipal Institucional del gobierno del Estado de Jalisco “mide el desempeño gubernamental” de los ayuntamientos “a través de variables que contemplan el esfuerzo tributario, la transparencia, la participación electoral, el número de empleados per cápita y la seguridad”.

El pasado 23 de febrero se hizo público en este diario el resultado y el establecimiento de lugares en orden de cumplimiento de metas numéricas. También se asigna a “Jalisco el primer lugar en desarrollo institucional municipal, según IDIM”; es decir: según el propio gobierno de Jalisco. Aunque en la portada del periódico se titula que es “Diagnóstico de la Auditoría Superior de la Federación”.

Por lo que toca a la participación electoral, subíndice que muy poco tiene que ver con las atribuciones asignadas por ley a la Auditoría Superior de la Federación, surge una curiosidad al observar los cuadros de IDIM Jalisco. Salta a la vista que  los municipios más rurales y apartados de la geografía estatal tienen cocientes de participación electoral sorpresivamente altos, sobre todo si se comparan con los municipios urbanos y con mayor nivel promedio de escolaridad.

O sea que en esos primeros municipios se tienen índices de alta conciencia cívica, equivalentes a los países del norte de Europa; conciencia cívica que se va desdibujando a medida que se trata de municipios más urbanos y con casillas más vigiladas pluralmente.

En el subíndice de transparencia da la impresión de que en el análisis se ha considerado equivalente, y no paralela, a la rendición de cuentas. En este segundo caso sí hay una atribución directa de la ASDF, y de manera específica en el uso de las participaciones federales para los programas de asistencia social: otro de los filones del perverso y sesgado sistema de participación fiscal que tenemos en México, que tergiversa y pudre toda la estructura federal y la propia democracia.

Sobre esta información de manejo esencialmente federal, nada prevé la ley estatal de participación ciudadana. Razón por la cual no corresponde a los capítulos analizados por el ITEI.

Tampoco se incluye en los rubros evaluados por CIMTRA: Ciudadanos por Municipios Transparentes, la organización no pública que evalúa la transparencia de los gobiernos municipales de México, a título ciudadano, o sea soberano.

Quizá el hecho de que COPARMEX sea una de las 4 instancias que conforman CIMTRA, junto con el ITESO universidad jesuita y con ACCEDE organización de la sociedad civil y con el colegio profesional de los politólogos, sea precisamente la razón por la cual  los renglones más considerados en su evaluación de transparencia sean los relacionados con asignaciones de obras y licitaciones o compras.

 Es en el manejo de esos renglones, con propensión al uso discrecional, donde más fallan los ayuntamientos de Jalisco. Incluso en algunos de ellos con alta calificación el faltante para obtener el 100 por ciento es precisamente en el punto de transparentar esas partidas.

Un ranchero lo decía claro y crudo: “donde entra la luz, se van las ratas”. En la nota citada se recoge la misma preocupación: “la transparencia es el talón de Aquiles de los ayuntamientos” de Jalisco.  

 

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