El estratégico puerto norteamericano de Michoacán

El general Lázaro Cárdenas nunca pasó por las aulas de un colegio militar. Pocos líderes en la historia del mundo, sin embargo, han tenido la intuición y el sentido estratégico de Lázaro Cárdenas. La vida de la Nación encauzó y ejercitó el instinto estratégico del michoacano, para la guerra y para la paz, desde que fue designado comandante militar de la zona petrolera del Golfo de México, cuando percibió en la piel la rapacidad del enclave imperialista.

Después de la expropiación petrolera, del impulso a la liberación de los peones y el desmantelamiento de los latifundios, de la fundación del Instituto Politécnico Nacional, de la estructuración sectorial al respaldo político popular al gobierno de la Revolución,  del impulso a la alfabetización y la formación de las Misiones Culturales, de la solución política al conflicto religioso haciendo prevalecer la laicidad republicana, viene otro episodio de su talento estratégico, una vez  concluido su mandato presidencial.

No hay maximato. Hay discreción; pero no retiro. Ha iniciado la Segunda Guerra Mundial y la presión norteamericana apunta a la vulnerabilidad compartida de la costa del Pacífico mexicano frente a la posible agresión naval japonesa. Lázaro Cárdenas es designado comandante militar de la región del Pacífico por su sucesor en la presidencia. No hay base militar norteamericana en México: caso único en América.

Desde entonces el México revolucionario había decidido su desarrollo económico autónomo, con sus propios recursos naturales, con la capacitación de su esfuerzo humano, y con el establecimiento de sus fundamentos estratégicos: petróleo, petroquímica, refinación, fertilizantes, siderurgia, hierro y carbón propios, puertos, integración ferroviaria, irrigación.

La economía nacional crece año con año, de 1940 a 1982 a un ritmo promedio superior al 6 por ciento anual. Hasta el turismo recibe fuerte impulso de la rectoría económica del Estado. Se crea el polo de Cancún, aun cuando Antonio Enríquez Savignac quiere convencer al presidente de que “nunca será rentable Cancún”. Se construyen con recursos públicos los discretos hoteles todo a lo largo de la Península de California cuando todavía no eran rentables en términos privados. Se erigen los dos últimos estados sobre los territorios federales de Baja California Sur y Quintana Roo.

Uno de los 4 grandes puertos estratégicos: dos en el Pacífico y dos en el Golfo, estará emplazado en Las Truchas, junto a Playa Azul. Ahí se asentará la gran Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas, SICARTSA, que se surtirá del mineral de hierro de Colima-Jalisco y de Michoacán, y del carbón de Coahuila.

Del pequeño pueblito de Melchor Ocampo surge precipitada la gran población portuaria y siderúrgica. Hombres solos, cantinas y prostíbulos. El Estado establece una tortillería, una panadería, una lavandería, una gasolinera y hasta una cooperativa de confección de ropa con personal femenino. Poco después las pequeñas empresas son desincorporadas por “competencia desleal” al libre mercado.

Llegan los años neoliberales y SICARTSA pasa a manos de Arcelor Mittal, el gran magnate indio de la siderurgia transnacional. Su producto, según la lógica natural de la empresa privada, será vendido al mejor postor, en China, en Japón, en Galicia o donde alguien pague un peso más por tonelada.

No acaba ahí la historia. Filtraciones hay ahora de que el Puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán resulta ser, irónicamente, tema central en la Reunión Cumbre  de Líderes de Norteamérica. La integración económica norteamericana avanza aceleradamente; y con estrategia. Todo menos el libre tránsito de personas. Estamos en América, no en Europa. No sea que los trabajadores quieran ciudadanía como los de sangre azul.

Como ha documentado Luis Hernández Navarro en un detallado artículo reciente, el puerto michoacano es el de mayor profundidad de México, frente al Pacífico asiático y punto de arranque ferroviario: “el más barato eje de transportación entre el Pacífico y el este de los Estados Unidos: el Kansas City Southern de México”.

Como ya se sabe, el doctor Zedillo se encargó de deshacerse de los ferrocarriles mexicanos, para modernizar la economía nacional. Ahora es “el ferrocarril del libre comercio” con una concesión de 50 años.

También el senador republicano por Arizona John McCain es un hombre con gran visión estratégica. A propósito de los disturbios inducidos en Venezuela, y para que quede clara su real motivación, declaró a NBC: “Hay que estar preparados con una fuerza militar para entrar y otorgar (sic) la paz en Venezuela y, sobre todo (eso dijo) garantizar y proteger el flujo petrolero hacia Estados Unidos, cuidando esos recursos estratégicos (así dijo) y velando por nuestros intereses globales”.

P. D. Imperialismo se define como “la apropiación privada de recursos naturales de otros territorios”.

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