Por qué tanta ceguera

A la dolida memoria de mi querida comadre Irma Pellicer de Alcáraz.

Un abrazo a Marco, Alejandro y Mariana

 

Hay que aplicar el catecismo aunque la cruel realidad nos diga todo lo contrario. Las “ataduras ideológicas” son de los trasnochados que quieren, necios, volver a las épocas pasadas de 1942 a 1982 cuando había rectoría económica del Estado y la economía mexicana crecía a un ritmo anual promedio de 6 por ciento y sin exportar petróleo en crudo; y cuando el salario mínimo tenía un poder adquisitivo de cuatro veces el de hoy.

Nosotros seguiremos fieles a los dogmas del profeta Videgaray, legítimo descendiente de la indiscutible escuela de Chicago–Massachusetts (y cuyo apellido quiere decir promisoriamente: el camino para arriba).

Aunque las cifras oficiales digan que en 2013 tuvimos resultados económicos “coyunturales”, con un “crecimiento” de 1.1 por ciento, o sea peor que el promedio de los 30 años anteriores de estancamiento económico y de serio retroceso social. Eso en el primer año de la nueva fase prianista, después de los 12 años de la fase panpriista.

Eso también después de publicarse los datos del catastrófico desempeño del primer trimestre de este 2014 en curso. Pero vamos por el mejor camino: hay que creerle al titular de la Sagarpa, Enrique Martínez y Martínez, que “todas las fuerzas están alineadas para que antes de que concluya esta administración México pase de 58 a 75 por ciento en la producción de los alimentos que consume”, como recomienda la FAO.

Al cabo que no nos urge garantizar la seguridad alimentaria de nuestra población. Esos son mitos y prejuicios. Lo importante es la “ventaja comparativa” que nos inculcaron nuestros clásicos doctrinarios. Aunque los europeos, así como Estados Unidos y Japón se salgan con su conducta de la doctrina.

Nosotros seguiremos exportando arándanos, espárragos y zarzamoras e importando granos básicos. No hay por qué distorsionar el sacrosanto mercado garantizando a nuestros agricultores (como lo hacía la prehistórica Conasupo) el precio del maíz amarillo QPM, altamente nutritivo aunque con un rendimiento agronómico un poco más bajo.

Seguiremos también, con la misma idea de la ventaja comparativa, exportando el petróleo en crudo e importando gasolina y combustibles para generar electricidad. Seguiremos reduciendo el subsidio a la gasolina: eso que el vulgo llama “gasolinazos”. No hay ninguna necesidad de informar a los consumidores cuál gasolina se subsidia y con cuánto: si la que producimos en México en nuestras refinerías, o la otra mitad que tenemos que importar cada día porque exportamos nuestro petróleo en crudo en vez de refinarlo: es mejor negocio, y lo que importa es que hagamos negocio, como dice nuestro secretario de Energía.

También hemos comprobado este primer trimestre que los gasolinazos son factor determinante en el acelere de la inflación; pero no podemos perder el rumbo.

Fue inevitable que se hiciera público que la deuda bruta del sector público federal subió durante 2013 en 2 billones (millones de millones) 372 mil millones, que se suma a los 6 billones 260 mil millones que dejó Calderón. Así que ya vamos en 8 billones 633 mil millones de pesos, o sea casi la mitad del producto interno bruto de un año.

La molesta Auditoría Superior de la Federación, que todo lo difunde (aunque después no se mencione en la televisión abierta). Además, ahí andan los de MORENA diciendo que todo lo que las campañas del Consejo Coordinador Empresarial anunciaban que Andrés Manuel endeudaría al país, ahora resulta que Calderón lo hizo  mayor; y también nosotros los priistas en sólo un año: eso dicen.

La gente no entiende que “el incremento de la deuda puede tener perspectivas positivas si se destina al fomento de la infraestructura”, como dijo el diputado José Luis Muñoz Soria.

Claro está: ahora la modernidad utiliza gran maquinaria en la obra pública y poca mano de obra, pero para eso la hemos flexibilizado. No trabajan de noche porque la raya se encarece. Pero lo importante es modernizarse y tener tecnología de punta.

También el Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM, siguiendo los planteos de la CEPAL – ONU, está metiendo su cuchara con el tema del salario. Anda divulgando que “el 16 de diciembre de 1987 un trabajador tenía que laborar sólo 4 horas con 57 minutos por día para poder comprar la Canasta Alimenticia Recomendable completa, mientras que 27 años después el mismo trabajador (al 12 de abril del 2014) requirió trabajar 22 horas para adquirirlas”:  un incremento de 400 por ciento.

También andan citando el Informe de la Cuenta Pública 2013 sobre la caída de los empleos formales: inscritos en el IMSS 463 mil 018 puestos en ese año pasado; se esperaban 2 millones, porque en el 2012, antes de la flexibilización, se registraron 712 mil empleados.

No nos dejan trabajar.

 

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