Visión de Empresa o Visión de Estado

La visión de toda empresa es obtener las máximas utilidades. La visión de toda empresa petrolera es, por tanto, extraer el mayor volumen posible de crudo al menor costo de extracción por barril para venderlo al precio más alto. Con visión de largo plazo, tendrá que invertir parte de sus rendimientos para poder explorar, perforar y así garantizar la reposición de sus reservas probadas, y de ser posible, aumentarlas.

La visión de Estado para una actividad estratégica como la petrolera es que el producto natural obtenido sirva de base para toda la cadena productiva, con agregación de valor en cada una de las fases sucesivas, sea refinación, petroquímica primaria, o transformación industrial de petroquímicos, fertilizantes, plásticos, medicamentos, y toda clase de productos industriales derivados. Esa es la vocación natural de toda economía sana: sacarles el máximo provecho a los recursos naturales en los que tiene ventaja comparativa, transformándolos y logrando el mayor valor agregado al recurso propio.

Ese es el sentido fundamental impreso en el texto del artículo 28. Eso es una actividad estratégica. Eso es precisamente lo que los modernizadores en el poder político y en el gran poder económico quieren modernizar o sea: quieren eliminar el carácter estratégico de la actividad petrolera, de la eléctrica y de la energía en general,  suprimiendo la esencia del artículo 28.

En el 2013 la gran mayoría de las empresas petroleras del planeta son de propiedad estatal. Juntas representan el 85 por ciento de las reservas probadas del globo. En México vamos en sentido contrario. Los modernizadores quieren, a como dé  lugar, aumentar la extracción de Pemex, que sólo procesa industrialmente en el país la mitad de los 2 millones y medio de barriles que extrae diariamente, y que exporta la otra mitad o más.

De eso se trata, dicen Enrique Peña Nieto, Pedro Joaquín Coldwell y Emilio Lozoya Austin. Como Hacienda exprime a Pemex hasta la última gota de utilidad y hasta se pasa endeudándola con los absurdos pidiregas, entonces es necesario contar con inversión extranjera adicional para extraer más y más del acabable recurso natural antes de que suba el precio.

Lo importante para ellos es que Pemex llene el enorme agujero fiscal que ocasionan los regímenes especiales, mediante los cuales los grandes consorcios eluden, o sea evaden legalmente cientos de miles de millones, como ha documento la Auditoría Superior de la Federación.

Pero acabamos de ver en la Cumbre de Negocios en Guadalajara cuál es la visión de Estado que tienen quienes hoy están al frente del gobierno federal. Vale la pena citar textualmente para evitar equívocos.

Dijo ante los empresarios el señor Ildefonso Guajardo Villareal, secretario de Economía: “¿Y dónde están las ventajas? En este momento están en el acceso a una energía suficiente en América del Norte.”

En efecto, en Estados Unidos lo tienen muy claro desde hace 100 años. El 3 de junio de 1912 el presidente Francisco I. Madero aprobó un decreto que establecía un impuesto sobre el petróleo crudo extraído del subsuelo mexicano de 20 centavos por tonelada, o sea 3 centavos por barril.

El Departamento de Estado envió en septiembre una nota oficial que decía: “Las empresas petroleras estadounidenses de la región de Tampico presentan pruebas indudables de que están siendo grabadas con impuestos casi siempre insoportables. El gobierno de los Estados Unidos se ve obligado a insistir en que cese inmediatamente esta persecución que prácticamente equivale a la confiscación y espera recibir del gobierno mexicano la seguridad inmediata de que pronto así será”.

El 15 de febrero de 1913 Madero envía al presidente Taft un telegrama haciéndole saber que el embajador Henry Lane Wilson le ha amenazado con el desembarco de los marines. Taft contesta rechazando. Pero 8 días después Victoriano Huerta comandante militar porfirista ratificado por Madero, es llamado a la embajada y Madero es asesinado.

Desde entonces, hace 100 años, queda clara la unión indisoluble entre petroleras y gobierno federal en los Estados Unidos. La duda, si acaso, es si las petroleras dominan al gobierno o si éste rige a las petroleras. Lo indudable es que esta unión es el meollo de su estrategia nacional.

Pemex, la empresa pública mexicana, rinde informes pormenorizados a la Securities and Exchange Comission del gobierno de los Estados Unidos. La SEC trabaja legítimamente para garantizar la seguridad energética de su economía, que importa a diario la mitad del crudo que necesita y procesa.

Según datos oficiales del Expoforo Pemex de julio de 2012 (www.pemex.com), México es el tercer exportador a Estados Unidos, después de Canadá y Arabia Saudita. ¿Por qué será que desde que exportamos petróleo en crudo no crecemos? 

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