San Pedro sin barbas

Al parecer, la imagen del santo patrón fundacional de la industriosa villa de Tlaquepaque amaneció este domingo (las tres horas, veinte minutos) con una nueva apariencia: sin barbas.

El comentario no pretende ser un chiste cruel y de mal gusto; sino un pronóstico promisorio del principio del fin de un pernicioso cacicazgo de medio siglo que tanto daño ha hecho a las personas no sólo del risueño pueblo cabecera de ese municipio, sino principalmente a las numerosas comunidades de esa demarcación que sirguen por decenios en condiciones deplorables muy por debajo de la dignidad humana, por la actuación irresponsable, omisa en el mejor de los casos, de las autoridades locales. Lo que incluye un pavoroso índice de mortalidad infantil; que no toman en cuenta los dirigentes de Pro Vida.

Un cacicazgo que no es más que uno de tantos tumores en que derivó aquella eficaz estructuración sectorial del Partido de la Revolución Mexicana de 1940, que hoy se encuentra en una franca descomposición leprosa, irremediable y terminal en todo el territorio nacional.

Su propia actuación opresiva frente a los ciudadanos organizados gremialmente, en vez de responder a sus intereses específicos, más su modo de férreo control sectorial, es precisamente lo que ha hundido a la veterana agrupación política en estos tiempos de creciente despertar ciudadano.

A ello hay que añadir el abandono descarado de lo que fueron sus principios rectores que le dieron razón de ser: una enseñanza popular incluyente, flexible e incorporadora de los millones de marginados, descalzos, enfermos, desnutridos, endeudados, explotados; y no las evaluaciones excluyentes que ahora se pretende imponer. Al igual que los grandes derechos laborales, hoy sistemáticamente cerrados y escamoteados.

Ifigenia Martínez: Hoy precisamente cumple 90 fecundos años de vida la gran maestra de la economía mexicana, nacida el 16 de junio de 1925, que desde la cátedra universitaria y el servicio público patriota y eficaz, con enorme sentido social ha formado tantas generaciones de hombres y mujeres para lograr la transformación revolucionaria de una sociedad nacional tan terriblemente inequitativa heredada del régimen colonial.

Esta puede ser la ocasión para recordar cómo hemos ido para atrás en estos 33 años de aplicación del Consenso de Washington, tan contrario a todos los principios de aquel Partido Nacional Revolucionario, fundado precisamente para actuar según los postulados de la Revolución plasmados en 1917, hoy traicionados por las propias dirigencias nacional y estatales.

Cuando en el año 1976, la Maestra Ifigenia Martínez era diputada federal, y los jóvenes diputados economistas de esa L Legislatura eran conocidos coloquialmente como “los ifigenios”, los salarios mínimos de los trabajadores mexicanos se ajustaban estrictamente a la disposición constitucional del artículo 123: “deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”.

Hoy, 39 años después, el salario mínimo legal (que es ilegal por anticonstitucional) no cubre ni el 24 por ciento del poder adquisitivo que entonces tenía. O sea que ni con 4 salarios mínimos de hoy puede un trabajador alcanzar el poder adquisitivo que tenían los trabajadores durante la L Legislatura.

Por eso, de ninguna manera puede ser considerado improcedente, ni mucho menos populista, que el ayuntamiento de Tlajomulco, por quinto año consecutivo haya dotado a todas las niñas y niños de uniformes y útiles escolares; y que eso mismo se programe ahora en Tlaquepaque, Zapopan, Guadalajara, Zapotlanejo y en todos los municipios de Jalisco que serán gobernados por MC a partir del 1 de octubre. Como ya ocurre desde hace años en el Distrito Federal, donde ya es ley que obliga en adelante.

En 1976 se podían comprar con un salario mínimo diario casi 3 kilos de carne de res. Hoy un salario mínimo puede comprar medio Kilo. Hasta 1982 un trabajador con salario mínimo alcanzaba a comprar casi 19 litros de leche pasteurizada. Hoy no completa para 5 litros. Durante la L Legislatura podía comprar 51 Kilos de tortilla, o adquirir 8 Kilos y medio de huevo. En 2015 alcanza para 6 Kilos de tortilla, o para 2 Kilos de huevo.

Son precisamente los actuales senadores y diputados del PRI, secundados por AN, Verde y Nueva Alianza los que han aprobado masivamente las reformas estructurales: verdaderos daños estructurales, entre otros la “flexibilización laboral”, auténtica traición a los postulados del Artículo 123.

El pueblo de Jalisco supo lo que hizo este 7 de junio.

 

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