La Profecía

La bola de cristal de esta columna va mostrando algunas imágenes cada vez más claras. Van apareciendo BRICS, Unasur, Unión Africana, CELAC, ALBA, Grupo de los 77 de Naciones Unidas y otros organismos multinacionales, todos previniéndose frente a la gran catástrofe que se avecina en las finanzas “mundiales” concertadas (a presión preponderante) en Breton Woods, New Hampshire hace precisamente 70 años y hoy más que nunca manipuladas desde la bolsa de Nueva York (NYSE) y desde la Reserva Federal (Fed) de Washington.

Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) reunidos en la VI Asamblea en Fortaleza, acaban de constituir, además de su propio Banco de Desarrollo con un modesto capital de 100 mil millones de dólares, también su Acuerdo Contingente de Reservas en común por otros 100 mil millones de dólares (China sola tiene reservas por 4 millones de millones de dólares) .

La presidenta anfitriona Dilma Rousseff seguramente vio en su bola lo mismo que aquí. “En palabras sencillas – según dijo – es una red de protección manejada por los propios BRICS”.

Previsora como ha demostrado ser, afirmó: “Nuestro activismo no debe ser confundido con el ejercicio de un poder hegemónico o un deseo de dominación. Tampoco debe ser visto como una opción estratégica contraria a los intereses de otros países. La fuerza de nuestro proyecto es su potencial positivo de transformación del sistema internacional, que queremos más justo e igualitario”. Deslinde sin bronca. Lo cortés no quita lo valiente.

También la figura simpática de la señora Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal de los Estados Unidos aparece una y otra vez con toda claridad; y después viene lo aterrador: la bola se llena de humo y negritud. Algo muy serio pasa. La señora Yellen lo ve venir y no lo quiere creer.

Tampoco saben qué hacer ella y sus jefes: rectoría económica del Estado sí o rectoría económica del Estado no. Sus dogmas dicen que no. Su realidad dice que sí. Su urgencia (o emergencia) frente al derrumbe que viene, le grita más fuerte que sí, que no hay de otra.

La competente señora Yellen, mujer muy estudiada, sabe que no hay en el mundo ni un solo caso de crecimiento del PIB por arriba del 5 por ciento anual, si no es con la rectoría económica del Estado.

En su propio país, paladín del libre mercado sin interferencias estatales, la salida de la Gran Depresión de 1929 sólo se logró por la vigorosa rectoría estatal dirigida por Franklin D. Roosevelt. El tema seguramente lo entendió al detalle en el impactante libro de su compatriota William Manchester, titulado The glory and the dream (traducido por Grijalbo en 1974 como Gloria y ensueño).

En su presentación semestral ante el Congreso de los Estados Unidos, la señora Yellen  les dijo que la economía de su país necesita un fuerte apoyo de la Reserva Federal, porque la recuperación no se ha logrado todavía (ni se ve).

También ha sabido que, mientras ella comparece ante las dos Cámaras de su Congreso para explicarles el necesario rejuego entre tasas de interés y crecimiento laboral, y lidia con el aplastante débito del país más endeudado del mundo, los presidentes de China y Brasil siguen llegando a impactantes acuerdos horizontales  de cooperación.

Dilma Rouseff sigue metiendo goles (de los que dejan huella real) después del Mundial, mientras el erario federal de la señora Janet Yellen se hunde de la manera más catastrófica (para todo el mundo).

La bola de cristal nos había mostrado en su oportunidad que el último acto importante de gobierno de George W. Bush había sido ir a hablar con la presidencia de China, país que detenta una impresionante cantidad de bonos del tesoro de los Estados Unidos de América. En la bola no se oía lo que comentaban, pero se puede suponer que les quedó claro que deudor y acreedor podrían hundirse juntos y amarrados.

En Brasil la presidenta declaraba en presencia del chino: “El balance no podría ser más positivo, ni el futuro más prometedor”. Su comercio bilateral ha pasado de 3 mil 200 millones de dólares en 2002 a 83 mil en 2013. Ahora van a construir un ferrocarril del Atlántico al Pacífico pasando por Paraguay y Bolivia; y una gigantesca hidroeléctrica.

Rousseff juntó al presidente chino con 12 jefes de estado y de gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y de Caribeños (CELAC). China y Rusia llegaron a América para quedarse un buen rato.

P.D. Desde Washington David Brooks informa “que el nivel de desigualdad económica ha llegado (en EU) al que existía antes de la Gran Depresión” en 1929.

 

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