MORENA: El debate inocultable

A Daniel Lizárraga e Irving Huerta, por decir la verdad

 

Hay en estos momentos entre los seguidores de MORENA, y muy concretamente entre los más de 4,200 ciudadanas y ciudadanos de Jalisco que acudieron con su credencial de elector a la asamblea constitutiva estatal para lograr el registro legal ante el IFE como partido político nacional, un debate que aflora una y otra vez en este proceso electoral.

La gran cuestión que se debate es simple en su formación: ¿Quiénes son los adversarios o enemigos de MORENA y quiénes son, o pueden ser, sus aliados políticos?

A todos nos queda claro que, de acuerdo con la ley electoral federal, hay en este momento tres partidos políticos que han obtenido el registro legal provisional o temporal. Uno de los tres es MORENA.

La ley federal indica que en esta primera ocasión cada partido de reciente ingreso, debe participar solo en la elección federal; y para ratificar su registro formal nacional, deberá obtener al menos un 3 por ciento de los votos emitidos válidos.

Por tanto, no le está permitido en esta ocasión establecer ninguna coalición electoral con otro partido afín, como sí lo prevé la ley en los otros casos. Tendrá que competir electoralmente con todos los demás partidos en esta ocasión.

Todas las encuestas indican que MORENA obtendrá en este próximo primer domingo 7 de junio de 2015, con mucha holgura el porcentaje mínimo previsto como requisito. Entre otros motivos, porque ya está ocurriendo una visible desbandada de los cuadros medios y de las bases del PRD, además de los legisladores y cuadros altos, porque han quedado decepcionados con las decisiones pactistas y contrarias a los principios rectores que le dieron origen, por parte de la dirigencia nacional.

Entonces el tema de discusión se desplaza al proceso electoral de 2018, cuando, además de los puestos a la Cámara de Diputados, habrá que elegir a los Senadores y también al titular del Poder Ejecutivo Federal.

MORENA es claramente un partido político con vocación de gobierno. No se resignará a ser una oposición minoritaria conformista. Eso significa que debe volver a reunir fuerzas y corrientes afines, como se hizo en 1988, en 2006 y en 2012. Por eso es válida la pregunta inevitable.

La respuesta, para ser científica, tiene que sustentarse en hechos, en datos duros. Y los datos duros tienen un elemento central inconfundible: quiénes han votado a favor y quiénes en contra de los daños estructurales (oficialmente llamados reformas estructurales) al proyecto nacional que MORENA pretende regenerar. Y la pregunta de quiénes son, debe aplicarse a las personas, hombres o mujeres, y también a las agrupaciones.

Sólo como ejemplo: a la hora de la reforma constitucional en materia energética, que requirió, además de las mayorías calificadas (de dos tercios) en la Cámara de Diputados y en el Senado, la mayoría absoluta de los Congresos estatales, o sea 16.

En esa ocasión, ¿qué ocurrió en el Congreso de Jalisco? ¿Quiénes protestaron afuera hasta el punto de ser tachados de vándalos?

Los militantes de MORENA están convencidos de que el verdadero vandalismo se estaba cometiendo dentro (y ahora están más convencidos que nunca). Pero para definir aliados o adversarios irreconciliables, hay un modo real y realista.

Desde 1989 juntitos: Plan de Desarrollo PRI y PAN con los enanos mercenarios privatizando empresas como CONASUPO o Fertimex, reforma al artículo 28 para malvender de los  bancos, Ley Minera con 6 millones de hectáreas entregadas por 50 años, generación privada de electricidad, reducción de la educación gratuita a primaria y secundaria, eliminando la media superior y superior, Ferrocarriles, sistemas de ahorro para el retiro, FOBAPROA (que seguimos pagando). Regímenes especiales a los grandes “contribuyentes”, áreas exclusivas de petróleo por 25 años, aumento del IVA a 16 por ciento, fibra óptica a Televisa: 21 mil kilómetros por 20 años, Ley Laboral, salario mínimo miserable, Pacto por México (con la presidencia del PRD), reforma educativa, reforma energética, cancelación de la refinería aprobada en 2008, Ley de Aguas (que no pasó), marcha atrás en Transparencia, Medina Mora (con la ausencia - abstencionismo de 4 senadores perredistas), Arely Gómez y más.

A favor o en contra: esa es la cuestión. 

 

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