Jerusalén San Lázaro y ahora qué sigue

Más de 8 calles bloqueadas por muros de más de cuatro metros de altura en la colonia 10 de Mayo, vallas metálicas por todos lados; cientos, miles de policías de distintas corporaciones con cascos, rodilleras, polainas, chalecos antibalas, escudos: estado de sitio para proteger a la “representación nacional” de los ciudadanos que les dieron el mandato acotado, según dicen.

De ese tamaño es el miedo que tienen a los soberanos sus mandatarios (o sea mandaderos). Cualquier semejanza con Jerusalén y el disminuido bantustán de Palestina es fruto de una imaginación enfermiza.

Sin embargo se descuidaron, y en el temible cerco policíaco dejaron descubierta una rendija por la estación Candelaria del metro; por ahí se colaron cinco mujeres y un anciano que no estaban conformes con lo que adentro del recinto estaban aprobando los diputados: la eliminación del carácter estratégico de los recursos energéticos del subsuelo.

Increpaban a los padres y madres de la patria que iban llegando rezagados. Ruidosos y reclamantes les gritaban: nadie votó en julio de 2012 para que ellos cambiaran la Constitución en uno de los puntos centrales del proyecto nacional concertado en 1917 (para lograr avanzar en el proceso de desconquista, dado que quedó aplazada por 100 años con la Independencia de la Tres Garantías, tramada en el complot del templo de la Profesa, no lejos de allí).

Dos impresionantes camionetas con efectivos acorazados se acercaron con ánimo intimidatorio. El anciano les salió al paso y les agradeció que vinieran a proteger a ciudadanos que pacíficamente estaban ejerciendo su derecho de manifestación. El oficial al frente replicó: “también para reprimir”. Sin embargo, recibió una orden telefónica y procedieron a retirarse mientras el anciano les recomendaba que repriman delincuentes. Las cucharas de peltre con las que armaban su ruido las quejosas acabaron descarapeladas.

Adentro del recinto las prisas por consumar la venta de bazar del cuerpo material de la soberanía nacional los ha llevado a atropellar las reglas parlamentaria más elementales, como cambiar en lo oscurito palabras claves del texto acordado en comisiones para presentarse aceleradamente al pleno; o como incluir camufladamente en los artículos transitorios   procedimientos permanentes de la despreocupada liquidación.

Queda claro que los dos hermanos gemelos y sus adláteres se podrán pelear por posiciones en los momentos electorales, pero seguirán votando juntitos en lo trascendente para la Nación, como las modernizaciones laboral, educativa, fiscal, energética.

Y para que también quede claro que el viejo partidote ha perdido la erre de revolucionario pero de ninguna manera la férrea disciplina paramilitar, ahí está la arrolladora eficacia de los Congresos Estatales para ratificar lo ya decidido en las alturas.

Ahora qué sigue; no hace falta mucha ciencia para conjeturar:

1.- Van a acelerar la extracción al costo que sea, y también el agotamiento. Es previsible que aumenten a más de 3 millones de barriles diarios, que se irán al norte casi todos en crudo;

2.- Lo van a hacer en estos próximos 3 años, en que bajarán coyunturalmente los precios internacionales, debido a la mayor oferta de la República Islámica de Irán (“perdonada” por las grandes potencias) y por nuestro propio aumento;

3.- Así que se llevarán más barriles y recibiremos menos dinero; mientras despilfarramos la herencia de nuestros abuelos para nuestros nietos;

4.- Además, los contratos ahora legales significarán pagar una tecnología cara y todavía en formación: financiaremos el aprendizaje ajeno de aguas profundas; también por el costo de extracción caro se mermarán los ingresos nacionales; después pagaremos más cara la tecnología;

5.- El Fondo Mexicano del Petróleo en nada se parece al mencionado fondo noruego para sus próximas generaciones; aquí seguirá yéndose al hoyo negro fiscal para el gasto corriente;

6.- Seguiremos importando gasolina muy cara y sin abasto asegurado (empresa privada) por no construir nuestras propias refinerías;

7.- La competencia entre las transnacionales y Pemex será desleal, por el cargo fiscal difenciado, totalmente ilegal.

También tendrá repercusiones políticas. Para tratar después.

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