La Izquierda en Jalisco

En México, y por ende en Jalisco, no hay más que dos proyectos políticos reales: dos. Como han definido con toda claridad en La Disputa por la Nación sus autores Rolando Cordera y Carlos Tello.

Uno es el de la globalidad subalterna definida en el Consenso de Washington y asumida con todo entusiasmo por PRI y PAN y sus reformas estructurales crecientemente incorporadas: laboral (flexibilidad), educativa (reducción), fiscal (regímenes especiales y despojo general del trabajo), energética (acelerar la extracción y no refinación ni industria) y ahora la de telecomunicaciones (competencia entre “preponderantes” y censura).

El otro proyecto nacional “tendría como inevitable punto de arranque la revitalización del discurso y de la trama jurídico-institucional a que dio lugar la Revolución Mexicana y que recogió en lo esencial la Constitución de 1917”.

La definición es clara: tanto en el Congreso de la Unión como en el del estado de Jalisco, los dictámenes se votan a favor o en contra. No hay de otra. Ahí se sabe de qué lado está cada fracción parlamentaria y cada legislador individual.

En el primer caso, y en el nivel federal, desde 1989 a la fecha PRI y PAN han votado juntitos, con los enanos mercenarios, en 17 ocasiones: venta de empresas públicas, bancos, Ley Minera y concesiones por 50 años, generación privada de electricidad, reducción de la educación pública, ferrocarriles, ahorro para el retiro, FOBAPROA, regímenes fiscales especiales, IETU, Ley de Pemex, aumento del IVA, fibra óptica a Televisa y Telefónica, reforma laboral, reforma energética; ahora viene la décimo octava: telecomunicaciones.

En el segundo caso el Nuevo Proyecto de Nación fue redactado y publicado en Grijalbo 2011 por 36 mexicanas y mexicanos de notable trayectoria, incluido el jalisciense Hugo Gutiérrez Vega.

La agrupación política estatal Alianza Ciudadana, fundada y ahora presidida por Enrique Alfaro Ramírez, presentó para obtener su registro legal ante IEPC su Declaración de Principios coincidente con este Proyecto y enmarcado en él.

Como se sabe, las agrupaciones políticas estatales no reciben recursos públicos y su participación electoral está condicionada (hasta ahora) a su coalición con algún partido político con registro nacional.

En el caso de la elección pasada del 2012 el candidato de Alianza Ciudadana al gobierno del Estado compitió con el escudo del Partido Movimiento Ciudadano. Obtuvo más de 1 millón 100 mil votos: más que los que recibió el PRI solo.

En el caso federal en Jalisco, la Coalición Progresista de tres partidos obtuvo 770 mil 525 votos, de los cuales 433 mil 104 canalizados por MC, 250 mil 725 por PRD y 86 mil 696 votos por PT.

Es claro que en Jalisco, por su peculiar composición ciudadana, la única fuerza política capaz de sacar al PRI y al PAN del poder político estatal es Alianza Ciudadana; y seguramente con el escudo partidario de MC.

Quedó claro durante la protesta cívica ante el Congreso del Estado de Jalisco por la ratificación estatal de la reforma constitucional en materia energética. Se requiere para cualquier cambio en el texto de la Constitución, además de la mayoría calificada de dos tercios en las dos cámaras federales, también la mayoría, o sea 16 al menos de los congresos estatales.

Toda la responsabilidad política por el “vandalismo” por una ventana y dos jóvenes que  “irrumpieron” en el espacio público del Congreso estatal, le fue entonces atribuida al Partido Movimiento Ciudadano.

Ni un solo comentario en los medios de comunicación jaliscienses sobre el verdadero vandalismo al patrimonio energético nacional que se estaba cometiendo al interior del recinto parlamentario estatal por los legisladores de los dos partidos y menudencias. Con excepción de los diputados de MC y del PRD y dos panistas.

En el 2015 los ciudadanos jaliscienses recibirán 3 boletas electorales: la federal para la Cámara de Diputados, la estatal para el Congreso del Estado, y la municipal para el ayuntamiento correspondiente.

Para entonces, el Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA, habrá recibido de la autoridad electoral el registro legal como nuevo partido político nacional, puesto que ha reunido todos los requisitos previstos en la ley. Resulta de sospecharse el retraso en la entrega del registro, que conlleva la ministración de prerrogativas económicas reducidas mientras ratifica su permanencia electoral. Para eso debe presentarse solo en las primeras elecciones federales: las de 2015 y obtener al menos el 3.5 por ciento de los votos.

En las sociedades con democracia avanzada es frecuente que los ciudadanos emitan voto diferenciado. Así pasó en Jalisco en 2012. Podría repetirse en 2015. Lo que sí es previsible a nivel nacional es una desbandada de votantes de izquierda hacia el nuevo partido.

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