Interdependencia regional: ¿"qui´ hobo"?

Ya concluyó la 51 Reunión Interparlamentaria México-Estados Unidos. ¿Y qué creen que acordaron nuestros patriotas legisladores federales con sus colegas norteamericanos?

“La delegación de Estados Unidos felicitó a su contraparte de México por las reformas que se han llevado (sic) a cabo en el último año, y reiteró su aspiración (sic) por una mayor interdependencia y seguridad energética en Norteamérica, entre México, Estados Unidos y Canadá, y expresó su condición de que la citada interdependencia mejorará nuestras (sic) economías, generará empleos y afianzará nuestra seguridad regional (sic)”.

Así dice el comunicado conjunto de la 51. Lo mismo que Wall Street. Lo mismo que el embajador mexicano Arturo Sarukhan. Lo mismo que el ex-subsecretario de Relaciones Exteriores Andrés Rozental. Lo mismo que John Kerry; ¡qué asombrosa unanimidad!

De la interdependencia laboral regional nadie ha vuelto a hablar desde que los patriotas soldados de Estados Unidos regresaron del frente en 1945. La interdependencia regional laboral sólo fue bandera y “aspiración” norteamericana mientras la fuerza laboral de Estados Unidos estaba patrióticamente en el frente europeo o del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial y la interdependencia laboral requería de los brazos de los braceros mexicanos.

Ahora ya no hace falta esa interdependencia. Ahora: muro. Nada de región. Ahora la Migra llama aliens a los indocumentados, como extraterrestres. Por cierto que ellos sí cumplieron con el fondo de retiro de los braceros, y el gobierno mexicano se lo robó: y ahora no les regresa a los sobrevivientes ni siquiera los intereses.

En el muro, los agentes de la Migra se harán los distraídos para que se les cuelen los indocumentados cuando haya necesidad de levantar cosechas. Pero nada de interdependencia laboral en el TLC. Luego van a querer ser residentes y hasta pueden querer votar como si fueran ciudadanos. Interdependencia regional, pero sin exagerar. Sólo petrolera. No sea que algún día sean mayoría electoral.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1994, tuvo expresamente dos restricciones: una de cada lado. Del lado de Estados Unidos la libre movilidad laboral; no se quiso seguir el modelo de la integración europea: no somos iguales. Del lado mexicano, como se sabe, la Suprema Corte dijo que el artículo 28 de la Constitución establece el carácter estratégico de los energéticos: no entraban en el libre comercio ni en la libre inversión.

Lo mismo ocurre en los Estados Unidos, aunque no esté inscrito en su texto constitucional. Por eso necesitan un cerco más amplio: el regional. O sea: el de dos naciones exportadoras más su economía urgida de importar petróleo en crudo. Más ahora, después del fiasco del shale, que resultó ser llamarada de petate.

Por eso las palabras elegantes del comunicado conjunto de la 51 Interparlamentaria. Michael McCaul, que presidió la delegación estadounidense, ponderó “la idea de que podamos Canadá, Estados Unidos y México unir fuerzas para ser independientes”. Claro que quería decir: regionalmente.

A la “región” no le urge que México garantice su propia seguridad energética construyendo las cinco refinerías que le hacen falta para ser una economía autónoma y así insertarse en la globalidad; ni que reponga su petroquímica.

También el secretario de Energía, Pedro Joaquín afirmó que no teme a una consulta ciudadana sobre la reforma energética. Sólo faltaba que un servidor  público, mandatario designado por el mandado electo por los ciudadanos soberanos (según dicen), tuviera temor de que éstos ciudadanos sean consultados y emitan su opinión sobre la modificación propuesta por el inquilino de Los Pinos., que pretende eliminar del 28 el carácter estratégico de los energéticos.

El señor Pedro Joaquín expuso en Morelia que ahora el 65 por ciento de los petroquímicos que se insumen en la industria mexicana actual, son importados. Se le pasó mencionar que fueron los gobiernos de su mismo signo los que en el periodo 1983-93 desmantelaron la floreciente industria petroquímica pública, que hasta exportaba con operaciones rentables.

Ahora, según nos dice Joaquín, se han tenido pérdidas por  3 mil millones de dólares. No se entiende por qué personas tan competentes no entienden que la única reforma energética útil al país (además de liberar a Pemex de la férrea dictadura de Hacienda) es precisamente reponer la  refinación y la petroquímica públicas y rentables hasta surtir lo necesario a la industria nacional; y no exportar en crudo. De ahí en adelante, toda la interdependencia regional que quieran.

P.D. El arreglo nuclear de Irán con las grandes potencias puede significar un aumento coyuntural del crudo global disponible y baja temporal de precios; pero no modificará la tendencia al alza en adelante. En todo caso, mal momento para aumentar la extracción.

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