Educación con bonos

A los caídos en cumplimiento del deber

 

¡Qué chulada! Ya está: la educación quedará resuelta con bonos. Mientras aquí resolvemos el tamaño del Centro Histórico, el señor secretario Nuño va a resolver de una vez el grave problema de la estructura material escolar del país con el programa que contará con 50 mil millones de pesos. De deuda pública.

La educación universal y cabalmente gratuita es una de las obligaciones primordiales del Estado mexicano. Porque corresponde a un derecho esencial de todo ser humano, resulta ser, por contraparte, una obligación perentoria del Estado. Eso quiere decir que el Estado tiene que recaudar todo lo que necesite para lo que tiene que hacer. Los contadores tienen un nombre teórico para eso.

Naturalmente la recaudación sólo puede provenir de los que acumulan con el fruto del esfuerzo de los trabajadores.

Si en México se mueren niños recién nacidos a una tasa de mortalidad triple de la de Cuba, y se mueren dos tercios de ellos por enfermedades perfectamente curables según el estado actual de la ciencia médica, según lo informa la Organización Mundial de la Salud, entonces esa omisión homicida, perfectamente medible, es culpa del Estado mexicano. Su actual autoridad es culpable de esos infanticidios.

No es aceptable para los ciudadanos que trabajan y producen (si encuentran empleo) que algún funcionario, como ocurrió recientemente en Jalisco, nos diga en declaración pública que el Estado no puede cumplir con sus obligaciones porque no tiene los recursos públicos para ello. Para lo que tiene que hacer, también tiene que recaudar lo necesario.

No estamos hablando de un país destruido por un terremoto, una guerra o una catástrofe natural. No estamos hablando de Haití. Estamos hablando de un país que deja salir de la economía propia cantidades fabulosas de dinero acumulado aquí, con trabajo de todos.

¿Qué son los bonos? Los bonos son emisiones de deuda: dinero recolectado que habrá que pagar. Antes era muy fácil para el gobierno mexicano gastarse el tesoro petrolero nacional, no recuperable, exportando alegremente crudo que debería quedarse en México para ser refinado en México, atendiendo las necesidades nacionales de movilidad y produciendo fertilizantes para nuestros productores graneros, cubriendo las necesidades alimentarias de los mexicanos.

Gastaba todo eso para no cobrarles impuestos progresivos a los grandes consorcios empresariales que más acumulan; y que además exportan capitales aquí acumulados,  a invertir en otras latitudes.

Pero el precio internacional del crudo se hundió y tiene muy pocas probabilidades de recuperarse  en el corto y mediano plazos. Ya no nos sirve malbaratarlo, porque, saqueando Pemex, de la manera más insólita en la esfera internacional, ahora ni siquiera tiene para reinvertir y reponer el nivel de producción. La aportación de Pemex al presupuesto federal cayó en 2015 del 40 por ciento (en 2012) a sólo el 19 por ciento.  Le apostaron ellos al mercado internacional  y ahora se quejan de estar afectados por “variables externas”. Se fueron a Las Vegas y perdieron (o sea: perdimos).

Y bien: ahora ya saben que el primer problema básico que tienen, en su obligación constitucional de impartir escolaridad a toda la niñez mexicana, es el de la infraestructura material escolar.

Les ha costado mucho trabajo entender algo elemental: que educación gratuita significa que los padres de familia no tengan que gastar. Porque precisamente la educación pública es el principal  instrumento público de inclusión social de los marginados, que eran cuatro quintas partes de los mexicanos hace 100 años, como dejó testimonio público el Ministro Justo Sierra; y que hoy siguen siendo la mitad de marginados pobres, según INEGI.

Hay que ver los datos duros para darse cuenta que no se trata de afirmaciones alarmistas sin fundamento. Nos dice la Auditoría Superior de la Federación en su reporte de la revisión a la cuenta pública 2014 entregado a la Cámara de Diputados, que el gobierno federal dejó de recaudar un billón más 200 mil millones de pesos (lo que equivale al 7.4 por ciento de todo el producto nacional) por beneficios fiscales, devoluciones a grandes empresas y evasión global.

Sólo por devolución de I.V.A. fueron más de 288 mil millones; y a grandes contribuyentes 231 mil 500 millones. A un solo “contribuyente” se le “devolvieron” 14 mil millones. Cuántas vidas de niños se hubieran podido salvar. No de gratis hablamos de homicidios (infanticidios) por omisión cómplice. Cuántas escuelas estarían al “100” y sin las aportaciones ilegales de los padres de familia.

Ahora el secretario Nuño hace ceremonia para constituir el Comité de Padres de Familia de Mejoramiento de la Infraestructura Educativa; y emite bonos de deuda.

 

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