“Coger olas en Bakio”

Bakio es un pueblito de veraneo con playa en la costa del Cantábrico-Golfo de Vizcaya, a 25 minutos de Bilbao en coche o 40 en el Bizkaibus, autobús público de la Diputación de Vizcaya.

Es una playa favorita para patinar sobre las olas en la tabla en los escasos días del año en que no ondea la bandera soja de peligro; aun con la bandera amarilla. Muy cerca de ahí están Durango y Guernica: las primeras poblaciones civiles que sufrieron bombardeo en la historia de la humanidad en 1936 por la aviación nazi aliada de Franco.

Bilbao fue durante el siglo XX la capital industrial siderúrgica del País Vasco y de toda la Península Ibérica; fea y contaminada por el humo del carbón, ahora transformada en elegante ciudad de servicios. Premiada a nivel europeo por su excelente transporte público, cómodo y articulado. Su renovación tuvo como punto señero el Museo Guggenheim, visitado diariamente por miles de turistas de todo el mundo, principalmente europeos.

Bilbao es una ciudad bilingüe. Pero, a diferencia y al contrario de las regiones bilingües de México, como el Río Yaqui, o la Meseta Purépecha, el Istmo de Tehuantepec o Yucatán, aquí la población urbana mayor de edad es sobre todo hispanohablante en su vida ordinaria y comercial.

En cambio, los jóvenes de 40 años para abajo se dirigen a sus hijos en la lengua ancestral; y sobre todo los niños entre sí hablan euskera, el viejo idioma pre-latino sin familia lingüística conocida, como se observa en todos los tratados de lenguas del mundo.

La explicación está en la historia reciente. Durante el régimen franquista de 1937 a 1977 la lengua vasca fue reprimida brutalmente, porque ponía en entredicho la España Una que proclamaba el régimen franquista. La vieja generación de hoy perdió el idioma propio.

Ahora, desde 1979, y recuperada la autonomía del País Vasco dentro del Reino de España, los padres de familia del País pueden decidir entre enviar a sus hijos a la escuela pública del Estado Español en castellano; o mandarlos a la iKastola de la Autonomía de Euskadi con las asignaturas impartidas en euskera.

Lo mismo ha pasado con el catalán. Con la diferencia de que este idioma es derivado del latín, al igual que el castellano, y nacido al mismo tiempo que éste, entre los siglos V y X, o que el francés, el gallego-´portugués, el rumano, el provenzal o el mismo idioma italiano.

El pueblo vasco original es el único pueblo indígena de Europa, que sobrevive como tal. Se encuentra establecido en los Pirineos Occidentales desde antes que los indoeuropeos llegaran a Europa hace 9 mil años, procedentes de lo que hoy es Irán y Pakistán, que traían la agricultura y la ganadería y desmontaban. Está antropológicamente documentada su permanencia desde las cuevas pintadas de Altamira, Ekain y Lascaux hace más de 13 mil años.

Los romanos en su expansión imperial nunca se interesaron en ocupar esas montañas boscosas y lluviosas, con 60 días estadísticos de sol al año, donde no se puede producir trigo ni vino de cuerpo. Sólo les interesaron las minas de hierro y el puerto de Oiason, o sea la desembocadura del río Oyargun, hoy Rentería-Pasajes. Quizá esto explica la escasa romanización y la sobrevivencia como pueblo de ese grupo humano que, entre los territorios español y francés, no pasa de 3 millones y medio de personas.

La incorporación a la globalidad europea, que no ocasionó sino muy periféricamente el dominio romano, se fue gestando tardíamente con la cristianización (con ritos en latín) durante los siglos V a X, desde Calahorra y Bayona; y por el Camino a Santiago, siglos XI a XVI.

Bilbao es una más de las villas-puente (zubi-iri) en el Camino hacia el extremo occidental de Europa, establecidas por el poder público en el norte peninsular; fundada en 1300, en el marco ideológico del proceso de la reconquista cristiana contra la ocupación musulmana. Proceso que culminó en 1492 con la conquista de Granada por los Reyes Católicos Fernando e Isabel. Casualmente el año en que la reina financió el viaje de Cristóbal Colón a las Indias por occidente.

En uno de los múltiples bares de la Plaza Nueva, 1840, de Bilbao hay un viejo escudo: sobre el puente fundacional de la villa cabalga Santiago con la espada en alto (el pobre pescador seguidor  de Jesús que en su vida jamás se subió a un caballo).

A partir de 1521, numerosos vascos tuvieron papeles relevantes en la formación del régimen colonial de la Nueva España como soldados, religiosos o funcionarios, y de manera especial en el norte y occidente. El virrey Velasco, Fray Juan de Zumárraga (nativo de Durango en Vizcaya) los capitanes Oñate, Ibarra y muchos más. Además de la presencia de la Compañía de Jesús, fundada por Iñigo de Loyola. En el centro de esta Guadalajara se encuentra el templo Nuestra Señora de Aranzazu. Del puerto de San Blas partieron Legazpi y el fraile marino Urdaneta rumbo a las Filipinas.

P.D. Los del Athletic de Bilbao nos copiaron la camiseta rayada a las Chivas. La usan desde 1898.

 

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