Cave Canem

En el año 79 de la era actual ocurrió una terrible tragedia humana en el sur de Italia. En la bahía de Nápoles, al pie del volcán Vesubio, una hermosa ciudad media del Imperio Romano, Pompeya, quedó sepultada bajo la lava y las cenizas volcánicas, sorprendiendo de manera fulminante la vida normal de sus habitantes.

Paradójicamente, aquella desgracia humana ha permitido a los arqueólogos, y ahora a los visitantes de todo el mundo, conocer al detalle la vida diaria de esa población y de esa época, incluido el grafiteo, como “Antonius cacat durum” y otras intimidades.

En una de las viviendas había, naturalmente, un perro. Era oficialmente bravo, lo que garantizaba que no se colaran intrusos. El cartel de la entrada era claro y ominoso: “Cave Canem;”o sea: “cuidado con el perro”. Sobre advertencia no hay engaño.

Jorge Castañeda (hijo) anda otra vez en precampaña. Ha presentado un libro que desde el título, lo dice todo: **Sólo así: por una agenda ciudadana independiente.

Según nota de Moisés Durán y Jaime Zambrano, el doctor Castañeda, ex secretario de Relaciones Exteriores, dijo en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey: “Si hay cinco o seis candidatos independientes, buscar la manera de medir eso, las encuestas son un criterio; la pasarela, es decir, una especie de parlamento o independientes, que es un atributo indispensable para cualquier candidato y luego ir sumando”.

También dijo: “Si hay cuatro o cinco, uno va a ganar y los demás van a perder. Los cuatro que pierdan, que se sumen. Por supuesto que sí apoyaría; no tiene que ser 100 por ciento mi agenda, pero debe haber una convergencia fundamental; si la hay, por supuesto que la apoyaría”.

También estuvo en la Universidad Iberoamericana de Puebla. Por su parte, quiere que “candidatos” como presidentes partidistas sufran sanciones penales, o sea: queden eliminados.

El tiempo pasa. Estamos a menos de dos años de las campañas electorales. La gran oligarquía está inquieta. Sabe que ya la ciudadanía no aguanta otra alternancia PRI-PAN-PRI con disfraz de democracia. El intento Verde abortó estrepitosamente, con todo y gaviotita chiapaneca.

PRI y PAN siguen votando juntitos (aunque se disputen las curules y los huesos) desde 1989 en las grandes decisiones políticas, legislativas y aun constitucionales, que han causado la debacle económica de los últimos 30 años, que juntos atribuyen ahora a “factores externos” cuando fueron ellos los que irresponsablemente nos zambulleron en la “globalidad” imperial; no en la mejora racional del libre comercio.

Ya no digamos de la pedacería partidaria arracimada en el Pacto por México, incluida la bochornosa actuación de la dirigencia formal del PRD, más los desfiguros recientes de la del PT. 

Sea plan B, C, o D, ahora han discurrido la brillante iniciativa de las candidaturas “independientes”, como la del Bronco. Considerando que en el nivel local resultan razonables y hasta simpáticas; y de ahí, por analogía, suene tentadora la propuesta a nivel federal. Los partidos ya son cartuchos quemados.

Jorge Castañeda, presentando académicamente su aspiración, habla de fondos. Como Hillary Clinton: fondocracia. A la “americana”, como suele decir Jorge. El que tenga más saliva tragará más pinole. “Hay que hacer un contrapeso a la partidocracia”. Para finalmente llegar a lo mismo. El fantasma de Lampedusa ronda. El Gatopardo sigue teniendo nietos discípulos.

Sigamos otros 30 años con salario mínimo de miseria, con 24 por ciento sobre PIB de masa salarial (o sea: remuneración al 99 por ciento que trabaja) con régimen fiscal escuálido de 12 por ciento y regresivo y con “regímenes especiales” para que los grandes–grandes no paguen; y, en cambio, sigamos acabándonos el crudo no renovable, que es de todos los mexicanos.

Pero eso sí: vamos a tener democracia al último grito de la moda con candidatos independientes sin pasado político o ideología conocida; pero con muchos fondos privados, desinteresados, para no tener los despilfarros del INE con dinero público.

De Jorge Castañeda sí sabemos pasado público e ideología. Ya sabemos cómo fue su actuación “realista” como secretario de Relaciones Exteriores de buen avenimiento con los vecinos del Norte o Caribe, según el caso. Sabemos qué hizo de los principios constitucionales de Política Exterior: como la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la igualdad jurídica de los estados.

Sabemos claramente cuál de los dos únicos proyectos nacionales aplicaría el candidato “independiente”: el nacionalista o el neoliberal de la globalidad sumisa.

 

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