Arrancan las campañas

Tres boletas, tres nos entregarán en las casillas electorales el próximo 7 de junio, primer domingo del mes: una federal, una estatal, una municipal.

Ahí, detrás de la cortinita, delante de nuestra conciencia, estaremos frente a la grave responsabilidad de nuestra decisión soberana, sopesando lo más conveniente para el bienestar de todos, sin tirrias ni temores irracionales inducidos.

En esta sociedad en la que pesan todavía las enseñanzas bíblicas, campea la sombra de Esaú el que vendió su progenitura por un plato de lentejas; y también la de Jacob que abusó del hambre de su hermano; y la de la madre que con su favoritismo tramó el engaño al patriarca desviando su bendición.

Serán 7 más 3 los partidos que competirán para lograr nuestro apoyo soberano. Algunos están contrayendo coaliciones difíciles de entender en términos de los principios sostenidos (o proclamados) por cada uno de ellos.

En realidad, en el nivel nacional (y aun en el estatal) sólo hay dos opciones verdaderas: el proyecto nacional de inclusión social según los valores heredados de la Revolución; y por el otro lado los daños estructurales que sistemáticamente han venido desmantelando ese proyecto por más de treinta años. Ahora van sobre la privatización del agua y la marcha atrás en la transparencia de los asuntos y los recursos que son de nosotros todos; y la entrega irreversible de la soberanía en la Asociación Transpacífico: lo último que faltaba.

En el nivel municipal, los escudos partidarios no van mucho más allá de ser los vehículos e instrumentos de los proyectos municipales de los propios vecinos: de mejora social, o de enriquecimiento o de privilegios particulares. Sólo en algunos casos la elección municipal tendrá secuelas partidarias más allá.

Tres nuevos partidos de reciente registro legal: Encuentro Social, Humanista y MORENA deberán ir en esta ocasión compitiendo solos en la elección, precisamente para confirmar su registro ante el INE. Racionalmente, de ellos no se puede afirmar de manera genérica “que todos son igual de corruptos”. Porque nunca han gobernado.

Al gobierno del líder de MORENA ya lo evaluaron los capitalinos. También el Consejo Coordinador Empresarial, con la ayuda del delincuente español Antonio Solá (ahora castigado con la nacionalidad mexicana por el ganador legal a cuatro días de su administración).

Quienes han estado en las cámaras federales votando en contra de los daños estructurales ocasionados al proyecto nacional que desde 1989 sistemáticamente han organizado los pactistas; y también sus respectivos partidos opositores al Pacto (o lo que quede de ellos en julio) deberán cerrar filas inmediatamente después, de cara al proceso electoral de 2018, cuando habrá que renovar el Senado y sobre todo el Poder Ejecutivo federal.

Tienen para ello dos mecanismos legales previstos: La fusión o la coalición electoral. Sin duda Jalisco jugará un papel central en esa ocasión.

Del lado pactista, ya se vienen preparando para 2018. El gran poder económico y político (en singular) prepara la nueva alternancia. Lo ve un ciego con lentes obscuros en una noche tenebrosa. En este mismo espacio lo hemos venido diciendo desde el 13 de enero: “La nueva plataforma electoral pactista se perfila de color verde, una vez quemados los cartuchos PRI-PAN-PRI. Dinero a raudales, paredes, páginas en toda clase de impresos y hasta en redes sociales, mintiendo descaradamente acerca de los logros políticos del Verde”.

Ya no será la alternancia PRI-PAN para que todo quede igual (con Fox). Ya no será la transición PAN-PRI para que todo quede igual (con Peña Nieto). Ahora será la alternancia PRI-Verde para que todo quede igual (gaviotita incluida).

Por su parte, los maestros ya saben que deberán votar turquesa ¡a huevo! Algún publicista ganará por su ingenio un dineral de las arcas sindicales o partidarias.

El IFE le quedó a deber a Jalisco un distrito electoral federal. De acuerdo con los datos de población del censo de 2010, a Jalisco le corresponderían 20, y no 19, para efectos de la integración de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

Hasta 1996, antes de la redistritación, Jalisco contaba con 20 distritos de carácter federal. El Congreso del Estado tenía homogenizados, en número y demarcación coincidentes, los distritos electorales de carácter estatal y los federales.

Los datos oficiales del Censo de 2000, presentados en 2002, indicaron que Jalisco no había tenido un incremento poblacional como Chiapas y otros del sur. El Congreso de Jalisco determinó conservar los 20 distritos estatales. Lo que explica la falta de concordancia en las demarcaciones: específicamente en el Área Metropolitana. Ahora, según el censo de 2010 la población de Jalisco creció arriba del promedio nacional. La redistritación de ley quedó aplazada.

 

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