Espacio Público

La vivienda en el Centro Histórico de la ciudad de Puebla

La Zona de Monumentos Históricos de la ciudad de Puebla tiene una superficie de 6.9 kilómetros cuadrados, 1.3 % del total del municipio. Según cálculos realizados por el grupo interdisciplinar Re-Genera Espacio, a partir de los datos censales de 2010, ahí viven 39 mil personas (2.6 % de la ciudad) repartidas en 11 mil hogares, lo que da un promedio de 3.6 habitantes por vivienda. En casi 400 manzanas hay una diversidad de situaciones culturales, sociales, económicas, ambientales y urbanas que identifican a los barrios y al primer cuadro del Centro Histórico.

En algunas partes observamos una densificación, en otras hay vacíos o espacios aparentemente deshabitados en cuyo interior viven familias numerosas que subdividen el espacio. Además, existe la inmigración de personas a un contexto distinto a las costumbres de sus lugares de origen.

La vivienda multifamiliar persiste en diversos partidos arquitectónicos: vecindades, condominios, fraccionamientos y unidades habitacionales. Entonces, ¿por qué vive la gente en el Centro Histórico? “Porque no me alcanza para comprar una casa o pagar una renta en otro lugar”, “porque mi familia siempre ha vivido aquí”, “porque me queda cerca de mi trabajo”, “porque me gusta”. ¿Cuántos de los habitantes del Centro Histórico son propietarios de sus inmuebles? ¿Cuántos pagan renta? Las respuestas se conocerían a partir de una encuesta acompañada de otras dinámicas de participación ciudadana.

¿Qué hace falta? ¿Apoyo a los propietarios para conservar sus inmuebles? ¿Subsidios para la renta? ¿Más actuaciones parciales a las que estamos acostumbrados? Mientras se analiza el régimen de propiedad, podemos comenzar con la mejora y reapropiación de los espacios públicos, la descentralización de las actividades culturales y proponiendo mejores condiciones de accesibilidad.

Los inmuebles quedarán al libre albedrío si el problema se observa sólo desde la perspectiva de las autoridades de los tres niveles de gobierno, por lo que es de vital importancia que se tome en cuenta a la población que vive en los cuartos redondos y espacios sin techo de esas vecindades, donde también vivieron sus padres y abuelos. Se trata de tomar una decisión conjunta en beneficio de los habitantes que habitan los barrios y el resto del Centro Histórico, no con la visión simplista del turismo que ha hecho mucho daño a la ciudad. El patrimonio cultural también es vivo, no lo limitemos a una condición contemplativa.

Adriana Hernández y Christian de la Torre

christian.e.delatorre@gmail.com