Espacio Público

Danzoneros y espacios de recreación para la tercera edad

Desde hace muchos años, en diferentes partes del mundo es habitual encontrar a grupos de adultos mayores ocupando los espacios públicos para practicar actividades recreativas. Por ejemplo, en la ciudad de Barcelona los amigos se reúnen para jugar “petanca”, juego en el que se utilizan bolas de acero y madera sobre una cama de arena. En Santiago de Chile la población mayor se concentra en calles peatonales para jugar ajedrez. En años recientes se han introducido gimnasios para adultos mayores que muchas veces pasan desapercibidos para quien están destinados. Pero en la región centro y sureste de nuestro país hay una tradición que continúa en salones y plazas: el baile, por lo que es común encontrar a los bailarines de danzón, que permanecen elegantes y respetuosos por la música que disfrutaron en su juventud.

En la ciudad de Puebla, por varios años los danzoneros han ocupado espacios públicos como el Jardín de Analco, además de diversos salones dentro o muy cercanos al Centro Histórico. Pero en el caso del mencionado jardín, las obras públicas recientes han reducido espacio para el baile, por lo que la periodicidad de los eventos pasó de ser semanal a quincenal o mensual, situación propiciada por las autoridades debido al desconocimiento de los usos que se le otorgan por parte de la población.

Otro espacio dedicado al baile despareció este año: el legendario Club de Leones, sitio referente de varias generaciones que de la noche a la mañana se quedaron sin un espacio para bailar. Ante las limitantes de espacios para desarrollar su actividad, los bailadores se vieron en la necesidad de ocupar otros espacios como el Portal Juárez y adaptar otros salones en el Centro Histórico para seguir conviviendo.

Si bien el ocupar las plazas para bailar danzón es una actividad relativamente reciente, el hábito en su práctica lo ha vuelto un elemento referente. Incluso la pérdida de esos espacios resulta una modificación en el paisaje de los fines de semana y que además limita la ya de por si escasa oferta recreativa y de convivencia para los adultos mayores.

El danzón es un baile de salón que, paradójicamente, también ha generado nuevos sitios de convivencia y recreación para los adultos mayores en espacios abiertos, extendiendo su convocatoria incluso a jóvenes y niños gustosos de aprender y continuar con esta tradición. No sería mala idea proponer proyectos de espacios públicos para ellos, incluso pensar en una plaza dedicada al danzón.

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