El desmenuzadero

¿Quién quiere ser huasteco?

En estos días he tenido la oportunidad de platicar con varios artistas y promotores culturales a propósito del festival de huapango de Tampico y hay un factor en común en sus opiniones: la crisis de identidad.

Aquí cabe, según yo, la pregunta ¿quién se siente huasteco?.

Cuando llegué a la huasteca en mi infancia, por ahí del ‘87, lo primero que vi fueron huapangueros, guayaberas, botas, e incluso la comida coincidía al entorno.

Plaza, violín, huapango, eran una ecuación huasteca y por supuesto, ya no es así.

El tema situado totalmente en el campo de la sociología añade varios factores por los que la sociedad tampiqueña, central-capital huasteca perdió la esencia: los efectos de la migración, la cercanía con los Estados Unidos y más que eso, el sentido de imitación a la imagen regiomontana.

Hace días la diputada electa ‘Paloma’ Guillén aseguró que Tampico era tan parecido a Monterrey como metrópoli, pero que su región era la huasteca. Ya veremos si ‘se pone la guayabera’.

Las modas escondieron al huapango y otros símbolos culturales, y por eso Germán del trío Los Brujos de Huejutla recomienda conocer la raíz de la música y el sentido huasteco en los pueblos empedrados o de tierra con huapangos tardeados y tortillas hechas a mano.

Y por eso Jaime Morenos, pieza clave del festival del Caimán del Carpintero versa entre intelectuales tampidefeños.

Precisamente él expone que los elementos culturales tienen que verse y promoverse no solo como simbolismo sino como estructura de una sociedad que está desfragmentada, ajena del sentido de identidad.

En la apatía del tampiqueño está el deterioro de su ciudad, la falta de crecimiento, el abuso del poder y criminal, a diferencia en faldas y enaguas del Cerro de la Silla.

La promoción cultural es necesaria para fortalecer la identificación de una región.

La huasteca de seis estados tiene una capital que se siente más una delegación regiomontana, que llama a promover por amor al arte, con recursos a cuenta gotas, porque si no es de masas, no tiene valor político y no le interesa a los políticos, (dijo uno en Ciudad Madero).

La cultura va de la mano con los derechos humanos, con el sentido de identidad, con los valores, con el conocimiento de su tierra, con entender sus sonidos, colores, sabores, tragedias, heroísmos.

Eso no pasa en la huasteca, pero Tampico ya dio un pasito.

Entre huapango, Rockdrigo, Manuel Arana, Don Porfirio, Hilda, guayabera y tamal, ¿quién quiere sentirse huasteco?.


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