El desmenuzadero

Lo que pesan dos pesitos más al pasaje

Si la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente de Tamaulipas se ‘aventó el tiro’ de anunciar un incremento a las tarifas de pasaje de dos pesitos para el próximo mes, antes por educación debería responder a una de las partes involucradas, el usuario, ¿cuál es el argumento?.

Elevar el precio al servicio afecta directamente al bolsillo de las familias que ya están muy afectadas.

Una familia con un padre de familia y dos chicos que vayan a la escuela estarían gastando en pasajes 256 pesos más al mes sin contar días de diversión o los mandados de la ama de casa o si esta última trabaja. Casi cuatro salarios mínimos.

Tomando en cuenta que los salarios en Tampico y su zona conurbada oscilan entre los 800 o mil pesos a la semana para un obrero o un empleado comercial (que es lo que hay), pues hagan sus cálculos de repercusión.

Ahora imaginen que se trasladan de Tampico a Altamira (casi 20 pesos es la tarifa).

La instancia pondrá entonces la petición del concesionario: la gasolina subió y los insumos son altos.

Sin embargo aún hay varios factores que analizar que contraponen a esta posibilidad y que no tienen que ver con ambos actores, que a mi ver tienen razón, sino que incluye la operación administrativa, la del gobierno pues, que antoja pensar que prefiere enfrentar las dos necesidades y no su obligación.

Me explico.

Primero el transporte público está mal ordenado: hay zonas sin rutas que han propiciado que los taxis, con la venia de quien sea, inventen las rutas que quieren. Si la dependencia ordena a todos este enramado podría generar mejores ganancias para los concesionarios sin elevar las tarifas. Crear rutas eficientes e inteligentes (sí, lo último quizá esté difícil).

Otro punto es que los vehículos no han cumplido con estar en condiciones óptimas y siguen circulando unidades peligrosas, que serían caras para 10 pesos de pasaje.

Tampoco han sido capacitados los choferes, manejan fuera de los límites, ni siquiera terminaron de uniformarlos.

Todos sus proyectos quedan en intentos y verborrea, las delegaciones de transporte público tienen muchas ideas, muchas, pero poca operación.

Por el momento inflacionario, no es momento.

Nadie ha pensando en incentivos fiscales para el concesionario o subsidios.

Seduma o René Salinas o quien sea que haya pensado en esa posibilidad, no ve entiende que deben diseñar, ofrecer y vigilar un servicio que valga los 10 pesos que quieren cobrar.

PD. Por cierto, una empresa ya le subió hace meses.