El desmenuzadero

¿Una palabra para definir nuestro transporte público?

El transporte público está de la chingada.

Juro que quise encontrar una palabra que definiera, con respeto, el sistema del que miles y miles nos servimos diariamente en Tamaulipas.

No funciona, es inadecuado, irrespetuoso, viola derechos civiles y humanos, y todo ello está documentado en usuarios, y además, está tolerado por el gobierno, para no variar.

Tres personas murieron horriblemente, con decenas de testigos encima de un armatoste veloz y voraz, en menos de 15 días en el sur de Tamaulipas.

Mujeres, hombres de arrollados por un sistema arcaico.

Recuerdo a inicios de año luego de la muerte de una mujer, de tercera edad muerta en la Avenida Hidalgo de Tampico, que inició la controversia, que la llevó a modificar las leyes, pero no a arreglar nada.

Recuerdo que una tal Olga Sosa colgó su voz de ello.

El gobierno no ha sido capaz de ofrecer un servicio digno, tampoco ha sido capaz de cuidar que se cumpla con el sistema concesionado.

Los permisionarios y sus sistema pagan mal y obligan a los choferes a circular recorridos en tiempos récord; muchas unidades caminan por obra de la ingeniería mecánica improvisada; todos hablan por celular o llevan compañeros o parejas en sus recorrido; música en alto volumen; se detienen sin restricción y se atraviesan sin la misma.

Y no es cierto que alguien los cuida o revisa.

El gobierno debe proveer del servicio, pero no lo hace y lo otorga a un tercero que tampoco lo hace.

Así se lo hago saber a Ramiro Ramos, presidente del Congreso, al cual llegó luego de ser subsecretario de Transporte.

“La ley ha sido modificada, solo falta que se vigile”.

Pero nadie vigila.

Puedo asegurar que más de la mitad de los concesionarios no cumplen con especificaciones de calidad, pero las delegaciones de transporte, los agentes de tránsito y las recaudaciones fiscales dicen que sí.

También me dice que viene la modernización del parque vehicular, pero quién en verdad hará que el ciudadano, sea respetado, que viaje cómodo, seguro, sin importar si el usuario es hombre, niño, mujer, persona de la tercera edad, discapacitado.

Quién vigilará que los choferes no quieran ser Vin Diesel o Paul Walker.

De perdis que alguien que salga a las una o dos de la mañana de trabajar, pueda tomar un vehículo digno, acorde a nuestros impuestos y a las obligaciones del servicio público.

Esa es la palabra, de la chingada.

Twitter: erikvargas e-mail: erik.vargas@milenio.com