El desmenuzadero

No se olviden de Tamaulipas

El pasado 13 de noviembre pasó inadvertido para el Gobierno Federal y las dos esferas locales: era fecha límite para hacer una evaluación de la Estrategia de Seguridad Tamaulipas, según el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Muchos consideran que la aberración de Ayotzinapa se llevó todos los reflectores y recursos, pero no puede ser así, no debe.

Se entiende la emergencia por la ingobernabilidad, sí, la fuerza del estado debe aplicarse ahí, pero Tamaulipas pide en este momento resultados, una autocrítica.

Y si al Gobierno Federal le interesara tanto la tragedia Ayotzinapa-Iguala-Colula, el Presidente no estuviera de gira con un segmento de gabinete, en el lejano oriente.

Así como allá, en Guerrero, en Tamaulipas la violencia y el miedo tienen puntos similares. 
El gobierno federal no puede olvidar un problema porque surge otro, no puede jalar una cobija tan corta, porque estaría evidente la ineficacia, en el peor de los escenarios.

Todos quieren resultados y deben presentarlos, pedir prórroga, enfrentarse al miedo que es el miedo de los tamaulipecos. Hay, porque aún hay tiempo, que dar la cara. 
La percepción ciudadana es la misma antes del 13 de mayo, más allá del positivismo oficial y de sus empresarios: en el estado secuestran gente, matan gente, extorsionan gente.

Ahí la cima top ten de secuestros.

Deben explicar qué onda con los fondos compensatorios por inseguridad, leyenda urbana, más manoseada que aguacate de muestra, calmante para sectores agremiados, al igual que la promesa energética, ambos, pactos de civilidad entre la iniciativa privada y los mandatarios… ‘pura cosa buena’.

Hace meses un taquero callejero, su puesto y sus comensales, fue embestido por un taxi que a su vez, fue embestido por un auto robado por sujetos armados.

Él y otros miles, taxistas, vendedores, tenderos, no alcanzan esas promesas, y si llegan, ni los recursos, porque no son agremiados o porque dentro de su honestidad, son informales.

Ayotzinapa es lo álgido de la crisis de México, es el desgobierno y el cinismo delincuencial, y las instituciones fallaron y son responsables, digo, subsecretaria de Segob, Mercedes del Carmen Guillén.

Pero en Tamaulipas también hay problemas, hay duelo permanente, miedo, grito silente, síndrome de Estocolmo, y por ello, se requiere una respuesta.