El desmenuzadero

En un mundo de “haters”

Vivir enojados, odio esto, lo que sigue, lo que sea para un mundo ‘hater’.

El odio está en los llamados sentimientos puros, en los que la racionalidad pierde, como el amor, no, y debiera alimentarse de las vilezas de la humanidad, en la naturaleza de la política, la ambición del poder o el extremismo de las creencias, pero hoy se aloja en techos tan pequeños de la vida, del día a día y su mentadero de madres, del deseo insano “por qué no se mueren”.

Hoy en días de red social, un paraje para ello, cualquier opinión no solo se debate, es objeto de una confrontación de diferencias, a veces iracunda, estúpida.

Hace una semana, en un concierto de chicos, incluso niños, un tipo de 22 años, extremista hasta el excremento, detonó una bomba y mató a una veintena. Remarco, jóvenes, NIÑOS.

Una tragedia en sí que muchos expresaban un merecimiento por estar en un concierto de Ariana Grande, es decir, por ser música ‘plástica’. ¿Qué aberración no?

Peor aún, muchos desean que pasen estas cosas, solo por ser un GUSTO aparte del nuestro; “cómo no se balean en un evento de narcocorridos”; o el odio al guatemalteco Ricardo Arjona, o por el tal Justin Bieber, o si el Komander, que en la calidad que sea su trabajo, ofrecen entretenimiento, como si una melodía fuere el origen de los problemas.

O La Mars, esta chica que DECIDIÓ dejar la escuela y aventarse a la aventura del mundo digital, porque es su vida. Y podremos no estar de acuerdo, pero a diario miles dejan la escuela, incluso antes, pero la chica por decirlo fue sujeto de insultos, denigración, ODIO.

O contra un equipo de futbol que documenta tantas agresiones, o a los que consumen cierta televisión, o tal actriz, hasta algunos escritores (aunque ni lean), lo que sea puede ser el objetivo para recargar un sentimiento malbaratado

En un mundo los ideales, las creencias, los pensamientos, la religión, los gustos, están a un “compartido” y luego un click, se debe relajar y tolerar, y donde si algo no te gusta, no lo consumas, no lo veas, no lo oigas, parafraseando a Paul McCartney, Live and let... Live.

Pero hoy hasta las luchas carecen de tolerancia, un ejemplo es la retórica de muchos movimientos activistas que denigran una opinión diferente y que traducen cualquier debate en una agresión… y denigran su movimiento.

Ya hay mucho odio, no sumemos más a lo pendejo.