El desmenuzadero

Entre maestros incendiarios y niños sin padre

La semana pasada ocurrió un hecho en una escuela de Tampico; unos niños jugaban a la violación; pequeños, de siete años con el conocimiento pegado al instinto.

“¿Qué pinche juegos son esos?”, fue mi pregunta.

La reflexión se asienta en dos problemas pilares de casos insólitos como el de los chavo que mataron a un niño de seis años cuando jugaban al secuestro, en Chihuahua, o los niños de kínder que cobraban por protección.

¿Dónde están los padres de familia de esos niños? y ¿en serio los maestros no perciben los chicos que tienen?

Evidencian el deterioro de núcleo familiar y que nuestros niños provienen de muchas familias sin padre, en el estricto sentido de la palabra moral, y que hace falta un trabajo de conciencia a fondo vinculado con las instituciones por cambiar la educación cívica desde en los jefes de familia, que requiere de su interacción con el sistema educativo, pero éste está tan dañado por un sindicato infiltrado que hacer ver mal la imagen del maestro y que dificulta cualquier posibilidad.

No se puede concebir evitar la evaluación de maestros, una purga, y que luego los que queden tengan mayores prestaciones, y luego que se evalúe a los burócratas, más dinero para menos escuelas calurosas y más cómodas, y que se contrate psicólogos que detecten donde están los malos padres, y que se pueda actuar contra estos.

Necesitamos mejores estándares sociales.

Los niños necesitan un cuento por las noches, un juego en el parque, pláticas después de la cena en vez de una tableta electrónica o un celular.

Necesitan una reprimenda y si es necesario un ‘chanclazo’.

Necesitan que les digan que abusar del otro no es bueno, que la sexualidad es de adultos, que manejar armas es de soldados, que matar a otra persona acaba con la sensibilidad humana, y que la sangre sólo en moronga.

Necesitan escuchar que los mensajes de las canciones o en la tv, incluso violentos y sexosos, son sólo interpretaciones y expresiones que no representan un modelo de vida.

Necesitan saber de libros y autores, de historia y cultura, de religión y derechos humanos, de que hay personas diferentes y que todos formamos parte de una sociedad.

Valorar lo bueno y así el futuro nos dará más activistas, candidatos independientes, políticos justos y honestos, menos sicarios, mejores padres, buenos maestros, pero sobre todo, una mejor generación.

Twitter: @erikvargas  e-mail: erik.vargas@milenio.com