El desmenuzadero

Esa llamada María Juana

Aunque en este momento parezca lejano para Tamaulipas el debate sobre la legalización y posterior comercialización de la marihuana en el Distrito Federal, no lo es. Duérmete un poco, y en un rato alguien llevará el tema a tu estado; de hecho ya se habla de Morelos y Guerrero, y mientras se cae en el DF.

El tema parece absurdo en cualquier pose, y no por los argumentos pros y contras, y que en un momento podrían dar esa tolerancia, sino porque ese tipo de iniciativas son para países de primer mundo, y el nuestro, contrario a lo que “piensa” Time, no lo está.Aun es difícil llevar a una realidad leyes en derechos humanos tan básicos como la equidad de género, tan menospreciada por el arraigo del machismo mexicano, que hace imposible pensar en algo  open mind.Fuera que la situación social que vive la mayor parte el país y que surgió en algún momento por esa crisis en el negocio de los narcóticos ilegales, el problema toral es de conciencia y capacidad.

Ni las autoridades ni la sociedad están preparadas para soportar una carga de este tipo, vaya, los gobiernos ni siquiera pueden controlar el abuso de alcohol en menores, o la desobediencia de la ley por ese consumo en adultos.

Y socialmente, aun hay temas más importantes como (ya dije) los derechos a la mujer y los niños, o cultura e infraestructura de los derechos a los discapacitados.Un México que se queda pequeño por ejemplo, ante temas como la convivencia de personas del mismo sexo, que se eleva todos los días en diversas partes del mundo, ¿podría pensar en la convivencia con el consumo permitido (y dicen que controlado) de la mariguana?.Mentes burócratas y políticas, no pueden pensar en licitar drogas, si hay temas tan débiles (y torales) como la educación. 

A esto es a lo que me refiero con falta de prioridades.Recordemos que en este estado hay una iniciativa para llevar una clase de redes sociales en primaria y secundaria, cuando hace solo dos años, se recuperó la asignatura de educación cívica.Una iniciativa no es una ocurrencia, un chiste, un tuit o piropo. Debe asesorarse y analizar las posibilidades. Con números, con estudios.La instituciones de nuestro país están inoperantes, y mientras, a cada quien se le ocurre agregar algo a leyes, dejar su marca, su firma y su foto en los medios, no importa si más tarde no se cumplen porque no hay los recursos.Como dijera nuestro gran TinTan “Qué injusticias tan injustas comete la justicia”.