El desmenuzadero

La ley del perdón en la política utópica

Sobre el perdón que pidió el Presidente Enrique Peña Nieto por la Casa Blanca, el lunes, me he tomado a bien - o mal- hacer un parecito de reflexiones que seguramente no le ayudarán en nada de lo que usted ya piensa, pero le dejo en este pedacito de papel (o monitor).

Ya había pedido disculpas. El 21 de agosto de 2015 nuestro mandatario citó el mismo discurso, pero sin el perdónenme por lo que retomo un pedazo de su posición al tema “...estoy consciente y reconozco que estos acontecimientos dieron lugar a interpretaciones que lastimaron e incluso indignaron a muchos mexicanos, a todos ellos le ofrezco una sincera disculpa”. Qué curiosa memoria tenemos ¿verdad?

Entonces, reiterar la reconciliación embona mis ideas a que su campaña es de limpia-imagen -PRI partido y gobierno- con miras al proceso electoral de 2018, que tiene como antesala las elecciones, un año antes, que incluyen el estado de Peña Nieto, el de México, una batalla imperdible para el PRI y el Presi.

Si se van hilando los sucesos de los últimos meses, verán que todo se basa en el fregadazo que le metió la ciudadanía al priísmo y peñanietismo con los comicios del 5 de junio pasado, traducido como un reclamo contra la corrupción y que a diferencia del 2000, el PRI no sólo ve la transición, sino que ahora sí Don Peje tenga oportunidad tomando de la mano un “se los dije” en referencia al 2006 y 2012.

De esta crisis mesozoica viene la renuncia de Manlio Fabio Beltrones de la dirigencia del partido y el posterior ascenso inexplicable de Enrique Ochoa Reza.

También trajo, tras echar abajo la Ley 3de3, la creación de Sistema Nacional Anticorrupción con todo y el adiós al zar anticorrupción, Virgilio Andrade; empleado para enjuiciar a su jefe y grave error de corrupción de Peña Nieto en el asunto Casa Blanca. ¿Porque no habrá pedido perdón por esto?

Si todo sigue como pregonan los que saben, el siguiente paso es el sacrificio de unos gobers en pos de una tacita de credibilidad y aprobación pública.

Pero el reclamo popular de junio pasado indica que hace falta más que un perdón y un par de políticos sacrificados por la nueva arma justiciera, aunque por lo visto, el Presidente apostó por el madruguete a sus opositores en un tema que parecía olvidado por la débil memoria mexicana, o la costumbre en la impunidad, porque nadie fue castigado por ello.

Esperen perdones en cascada.

Chingao, el paraíso de la corrupción en su política utópica.