El desmenuzadero

La irracional libertad de expresión

La semana que terminó ayer, inició con la irónica celebración del día del periodista en México el pasado domingo. Luego, dos días después, por la mañana del siete de enero amanecemos con la nota de la muerte del ícono del periodismo libre, Julio Scherer; horas después en Francia, un grupo extremista cercano al islam ataca el semanario satírico Charlie Hebdo y mata a doce.

Por su temporalidad, contexto y geografía parecieran lejanos pero tiene un denominador común: la libertad de expresión.

En el último, lo de Hebdo, es la irracionalidad, intolerancia y el extremismo de las corrientes ideológicas, que para nada es particular de sectas o grupos extremistas, puede estar en cualquier círculo social.

Esta semana los líderes del PRD llamaron anticristo al periodista Joaquín López Dóriga por una percepción.

En México identifico etapas de forma en el derecho de expresarse, desde la represión, la libre crítica, la violencia y el libertinaje.

En los tiempos de Scherer se vivió la represión del poder de centro contra el periodismo y el control de los medios, posteriormente una afrenta que duró hasta la apertura a la crítica en los años de Vicente Fox.

La casi utopía duró poco menos de 7 años, cuando llegó la violenta y salvaje censura del crimen organizado y que a su vez originó la reacción del periodismo ciudadano en las redes sociales, vestido de libertinaje lírico.

Quienes desarrollamos el oficio de las letras para contexto informativo editorial, y frente a ello firmamos, asumimos el riesgo de la profesión.

Quienes lo entienden saben de esos minutos de reflexión antes de dar ‘send’ a un escrito que pudiera antojarse transgresivo a algún interés, y mientras, el público cambia el mote de ‘cuarto poder’ a ‘enemigo público’, aun cuando México está en el top ten de periodistas asesinados.

Por ello tantos ‘alter ego’ en la redes sociales, donde la intolerancia y la agresión superan cualquier interfaz y su retroalimentación, igual de agresiva.

La relatividad de la verdad suena ininteligible, los grupos de poder asumen que el control no tiene límites, y el insulto y la libertad de expresión se confunden, mientras falta un equilibrio si entendemos que para muchos, la verdad es moneda de cambio.

Abajo, como lectores y periodistas ciudadanos, no podemos contagiarnos de intolerancia.

Y el debate es que nada argumenta una agresión.

Twitter @erikvargas  e-mail: erik.vargas@milenio.com