El desmenuzadero

Mi imagen de la pobre Miramar


Un charquito que formó la marea; atrás familias y parejas mojando los pies con el último suspiro de las olas; metros más allá, una decena de niños subidos y tirando clavados de un enorme tronco de varios brazos que el oleaje trajo a la playa y que sirve de atractivo natural.

De fondo el kilómetro de escollera con cientos de personas que van adentro, que van afuera, y otros que despiden al enorme barco carguero que sale de la boca del río Pánuco.

El cielo entre azul y morado por las nubes cargadas a media velocidad.

Sobre el charquito, un montículo de basura: varias bolsas de plástico, un empaque de galletas, una lata de cerveza aplastada, varias cáscaras de naranja, vasos de la tienda de conveniencia más popular y dos pañales de bebé infladitos y amarrados.

Esa fue mi imagen de playa Miramar.

Aún con todos sus defectos, que son muchos, parezco enamorado de ella, pero aún no llegábamos a la orilla, mi hijo y yo, y ya me sentía decepcionado.

Afortunadamente a él eso aún no lo aflige.

Como esos montículos había sembradas más montañas de basura que deja dos sublimes mensajes:

Primero, Ciudad Madero es experto en la incapacidad de atender el problema de basura, no tiene personal y la playa no tiene botes de basura, y lo peor, son ignorantes de su ignorancia.

Segundo, somos unos puercos.

La cultura de nuestra sociedad no nos permite ser responsables de nuestros desechos, pero siempre tenemos el atino de tener un gobierno torpe y desacreditado al cual echarle la culpa.

Este año, Miramar lució hermosas postales, fotos en face, hoy por ejemplo, una inspirada exposición fotográfica en Ciudad Madero.

Incluso generó una controversia en redes sociales por un supuesto fake en la promoción oficial y que por supuesto, el creador de la foto, se encargó de mostrar la veracidad de la toma, esa toma de la esperanza.

Esta playa genera mucho: movimiento económico a la región, recursos al gobierno, alegría a las familias, tranquilidad a quien admira la naturaleza.

No es posible que ante tanto reciba la falta de la cultura como sociedad que tenemos, la contaminación del Pánuco (que no es mala, según), aguas negras de la colonia sin drenaje al ladito de ella.

Como seres humanos pensantes y líderes de la cadena alimenticia, le partimos la madre bonito a nuestro planeta, y a nosotros, pensé.

Dos horas después, tomé mis cosas, incluyendo basura, mientras un niño gracioso y feliz chapoteaba el agua del charquito.



Twitter: @erikvargas e-mail: erik.vargas@milenio.com