El desmenuzadero

La hora de la demagogia

Si usted se sienta a ver los spots de televisión que nuestro tan certero sistema electoral nos regala por ley para analizar las propuestas de nuestros políticos, estará de acuerdo en que a ese tiempo le podemos llamar, La hora de la demagogia.

Salvo sus honrosas excepciones, la mayoría nos dicen algo, pero no nos dicen cómo, pero como somos apáticos y la novela o el fut o la serie están bien buenas, pues ni les hacemos caso, y así, cada que hay campañas.

Y justo por eso nos proponen cada cosa tan pe...nsante, pero si usted y yo nos sentáramos a ver La hora de la demagogia, nos saldrían un buen de respuestas.

¿Si no pueden controlarían el consumo del alcohol, cómo controlaría el de la mota?, ¿entonces con la mano en la cintura cualquier institución de seguridad social le dejaría la responsabilidad a la otra con un papelito?, ¿porqué no lo hicieron cuando gobernaron?.

Y hay casos como el PAN que ni siquiera propone y su campaña es golpeando al deteriorado gobierno del PRI, y éste pide otros seis años que no sean ustedes gachos para demostrar que no están tan mal, y al verde se le ocurre cada cosa, y el PRD está desangelado, y a AMLO no le entiendo.

Tan solo acá en Tampico a una se le ocurrió decir que era mejor opción porque era más joven que su contrincante (¿qué hicimos para merecernos esto?).

Hace años yo creía firmemente que como mexicano, tenía el derecho de bajar la mano y no votar si nadie me convence, y he sido atacado y criticado porque según así colaboro para el partido del poder.

Y como el meme de la rana verde luego pienso en esos partidos chicos que no sirven para mucho (salvo sus honrosas excepciones) y se me pasa.

Y me dicen "si no votas cómo exiges", y si voto por el que perdió ¿cuál es la diferencia', o si voto por un futbolista o un artista, o sea, a lo güey, ¿sí estoy en lo correcto aunque mi voto no sirva de nada?.

Peor aún, si le doy el voto a un partido parásito y con ello llegan los pluris que generalmente sienten menos responsabilidad que los de mayoría relativa.

Y si la hora de la demagogia fuera de proyectos propositivos, también menos partidos, de menos gasto, de menos grilla, de menos tonterías, quizás el mexicano no preferiría ver televisión basura o cortinas de humo.

La política carece de sentido porque los políticos carecen de credibilidad, incluso los buenos, y eso nos vuelve un país pobre, de borregos hinchas y tipos apáticos.



Twitter: @erikvargas  e-mail: erik.vargas@milenio.com