El desmenuzadero

Lo que falta es un líder

Tamaulipas necesita una de dos cosas para salir de la crisis en que se encuentra y que prorroga sus proyectos económicos: un líder o la unión y activismo de su gente. Ninguna existe.

La primera es evidente que recae en el Presidente de la República, que hoy reconozco es un líder nacional, pero con perdón anticipado a sus feligreses, ese hombre piensa muy poco tiempo en Tamaulipas.

La segunda opción radica en la apatía de su gente y se me antoja imposible.

La inseguridad, la crisis económica, el desacierto político, son denominadores comunes para los tamaulipecos, empero, no afectan a todos en la misma magnitud y no se comparte la tragedia; en pocas palabras, mientras no nos secuestren, extorsionen, asesinen a los nuestros, no seremos activos, solo críticos del face, entre fotos de comidas y memes.

Los tamaulipecos no encuentran hasta hoy denominador común y la autoridad tiene autonomía en mode off.

No existe un líder tamaulipeco que lleve la intención al frente, que presione, que obligue, ni en el gobierno, ni en la sociedad.

El viernes, Emilio Lamadrid, subsecretario de Productos Turísticos e Infraestructura dijo una frase reflexiva de fondo: “Lo más difícil será conseguir la inversión privada”.

Hablaba de una obra, pero es tan certera porque antepone al dinamismo y activismo de la iniciativa privada desde hace un par de años, al temor a inyectar adrenalina monetaria a un cuerpo del que se duda del diagnóstico.

Otro ejemplo es la voz del director de Desarrollo Económico en Altamira que reconoce que las inversiones anunciadas, en ningún caso, son concretas.

Así de difícil es la repoblación del Centro de Tampico y su canal de la Cortadura o atraer inversión a Playa Miramar o del Canal de la Cortadura, proyectos tan ajenos a los discursos.

El crecimiento económico de una ciudad depende de la calidad de vida de una sociedad, y ésta está afectada por la falta de garantías en seguridad, economía, y el reflejo son los sectores abandonados, la fuga de empresas y que sus áreas de oportunidad no parezcan atractivas a la inversión.

El activismo de Tamaulipas es limitado porque se concesiona todo a las garantías, que es evidente, no son suficientes; la iniciativa privada empuja, pero no es atractivo lo que le ofrecen, apoya a su gobierno, pero no le cree.

¿En qué confía Tamaulipas?