El desmenuzadero

¿Somos estúpidos?

Cada que un político, candidato, dice (léase con voz seria y fuerte) “voy a dar paz al estado, vamos a tener una policía fuerte” siento que al igual que usted en este momento, su niño interior se revuelca en un charco de fango, con el estómago duro de la risa.

Ya escribí una vez ¿quién asesora a estos tipos?¿Nos creen estúpidos?

Sinceramente no creo que ni Peña Nieto ni Felipe Calderón, o los gobernadores que han estado en esta década sangrienta (claro, con sus excepciones) quisieran hasta la última oficina de sus secretarías, procuradurías o ‘polecías’ con el narco como viruela.

Desde el inicio de la campaña, y el tristísimo caso de los debates manipulados que evidencian el mal árbitro -o jugador- que es el IETAM, hasta hoy, presentan la pobreza de las propuestas de los candidatos que poco abonan en el tema del abstencionismo o el voto nulo -que sostengo como válido- asuntos sin estadística y sin argumento, pareciera que para votantes huecos.

“Voy a hacer una policía chingona” dicen; pues sí, dinos cómo.

El tema de la seguridad, como principal queja y petición, clamor, se convierte también en la plataforma de campaña de los partidos, lo más fácil, lo que pulula hasta sus partidos.

No por nada el PRI escogió contra su rival más fuerte en Tamaulipas este estigma como su ofensiva directa, ¿o es casualidad que Manlio Fabio Beltrones llegara a Tampico denunciando a tres desleales priistas, ahora cabecistas, como eslabones del crimen organizado?

Ante la crisis que vivimos millones en el gobierno del narco, tomar la seguridad como bandera pagana, sin fundamentos ni base, poca cosa, no convence a nadie, aún más abona a la falta de credibilidad en la política que a su vez surca el abstencionismo, y esto, conviene al poder en turno. ¿Sigo con la suspicacia?

Hay una crisis social, una que cobra vidas, que pone moños negros en los marcos de miles de casas, que hace de México un duelo permanente, y que debiera tomarse con seriedad desde los partidos políticos, y no como una estrategia para atraer votos.

No creo estar equivocado; usted tampoco cree que si alguien le dice (con voz de mucha seriedad, bien fuerte) “voy a cambiar todo”; “voy a traer paz”; “yo sí voy a hacer bien las cosas”; me los voy a llevar lejos para que sean chingones”; “voy a hacer policías fuertes”.

Menos cuando nadie quiere ser policía, cuando no gobierna quien dice que gobierna, cuando todo es circo.

Nuestros políticos, nuestros votos.