El desmenuzadero

Y entonces, ¿quién gobierna las cárceles?

Sobre el tema de las cárceles asumo que hay leyendas urbanas, chismes y verdades circulando, pero ninguna muestra la certeza que se necesita para cambiar lo que evidentemente está mal.

La pagana idoloatría a los criminalstar, los cotos de poder y el negocio y delincuencia interna, incluso que los centros penitenciarios se vuelvan un búnker criminal desde donde se planea, articula y opera contra la sociedad o sus enemigos, incluso en persona, son realidades, subjetivas claro, que giran en torno a las cárceles.

Subjetivas porque cada quien crea su figura ante la opacidad de moda en las instituciones nacionales que evita que, pese a las violaciones a los derechos humanos y los evidentes riesgos, aunado a las blandes de las instituciones, se manejan como política. En México todo es política.

Señalar la existencia de autogobiernos es grave,  aunque peor es que la autoridad lo niegue, y además se mienta así mismo en la mera cobardía de enfrentar a las organizaciones criminales.

Los atrapan y los avientan a un centro con muros en el que goza de libertad de relacionarse y reposicionarse.

Curiosamente todos los penales se miden por sus capacidades de seguridad, pero no son seguros, lógicamente ninguna autoridad se va a disparar en el pie y decir “pues la verdad no sabemos qué pasa en los penales, no valemos mauser”. Sería utópico periodísticamente hablando, pero no frieguen, deben reconocer que mucho está mal.

Insisto, ¿nos creen estúpidos o realmente ellos lo son?

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos dictaminó sobre los riesgos que se viven en las cárceles mexicanas y están como ejemplos, las fugas, motines, lujos, muertes. Pero la autoridad asegura que tienen el control ¡y ni siquiera tienen personal, hombre!

La situación es que, además de convertirse en potenciales centros de operación criminal, un 70 por ciento de los encarcelados tienen penas menores por ilegalidades, deuda, incumplimiento de obligación familiar, homicidios culposos, etcétera y no tuvieron para pagar la fianza y tienen que convivir con la delincuencia organizada, una responsabilidad del débil sistema penal que retarda las sentencias y hacina los penales.

La única respuesta positiva que tenemos es que aumentan los presupuestos donde hay bronca, pero los aumentan a lo... (escoja el adjetivo de preferencia).

Al parecer el Estado tiene hoyos por todos lados. Retomemos el debate de la privatización de los penales.