El desmenuzadero

La confianza de Peña Nieto

La noche del viernes no pude evitar ver varias veces el video del mensaje del Presidente.

Recargé varias veces el búfer mientras en una sana coincidencia chateaba con un amigo sobre la identidad del mexicano.

Miré el lenguaje corporal de Peña Nieto, el constante movimiento de sus ojos y la rígida interacción de las manos.

La retórica... Confianza… Usó el verbo “confiar” al menos seis veces.

La Casa Blanca es de esos temas que lo seguirán todo el sexenio y después de él. Muchos analistas coinciden que ese conflicto que resultó no serlo, según la Secretaría de la Función Pública, a la que por cierto ad hoc al discurso no genera confianza en la opinión pública, definió la postura para la segunda parte de su mandato.

¿Qué había que aclarar? O mejor aún, ¿Qué resultado buscan con el mensaje? ¿La disculpa tenía un sentido?

Su mensaje no habla de un error, habla de una percepción pública en torno a un asunto que asume como privado, como particular de su esposa, y es por eso que la casa no fue vendida como anunció en su momento en cadena nacional la primera dama.

Peña enfila su llamado a los ‘indignados’ desde una contradictoria autocrítica al sistema político mexicano que resume en un deterioro de la imagen de las instituciones y en la desconfianza, aunque suene raro, a México.

Extiende, entiendo, ese dictamen de liberación de culpa hasta un sentido de certeza en las instituciones que no ve débiles y que apoya en sus reformas como prótesis legal, moral y hasta motivacional, las mismas que le ayudarán a mostrar que “sí pueden cambiar la vida cotidiana de las familias mexicanas”.

La situación según el Presidente, fue que generó dudas y sus funcionarios no deben provocar “sospechas, ni malas interpretaciones”. Los indicadores en educación, salud, pobreza, empleo, y seguridad, son otra cosa.

Y lo dice en un tiempo donde 43 tiene significado propio, en era de dólar caro y crudo barato, en época de crimen organizado y fuga chapista, donde todo es cortina de humo.

Tras las selfies, su entrada en Periscope y la aclaración digital del #calcetagate coincido con tantos que hay nueva estrategia de imagen, un efecto bronco:

Pidió una disculpa por algo que no cometió.

Dio un nuevo espaldarazo a sus reformas.

Argumentó la crisis económica mexicana en la debilidad de la economía global.

No criticó sus instituciones.

Yo lo resumo en su casi clímax…

“La confianza no se recupera con discursos”. Y finalizó el suyo.



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