El desmenuzadero

Transporte público, su responsabilidad suya de usted de la autoridad

Manuel es un joven profesionista. Usa el transporte público como tantos, y como todos, sufrió una mala experiencia en esas cavernas andantes, y denunció.

Resumiendo, Manuel viajaba en camión de la ruta Aviación por bulevar (pasa por Tampico y Madero) y el chofer iba jugando carreritas con un ‘compa’ de la otra ruta. Le ganó. Luego rebasó a su compañero de ruta. “Voy 10 arriba” le dijo, aludiendo a que había avanzado kilómetros equivalentes a 10 minutos de traslado.

Esperó al primer colega e hicieron un nuevo ‘arrancón’ y estuvieron a punto de ocasionar un accidente.

Dos mujeres optaron por bajarse, y Manuel, por encararlo, y la respuesta del servidor fue una amenaza de golpes.

Eso está en su face y en la denuncia que puso en la segunda agencia investigadora del Ministerio Público en Tampico. Ojalá se haga algo, quiten al chofer y sancionen al concesionario.

Pero, ¿y lo demás?.

Parece que a todos ya se nos olvidó las muertes que provocaron los micros y su absurdo y amenazante sistema de trabajo, y que el Congreso del Estado aseguró regularía, y que la subdirección de Transporte Público en Tamaulipas aseguró que reconfiguraría, y que los ayuntamientos aseguraron que vigilarían.

Ahora sí que “¿Cuántos más?”.

El problema es que, la autoridad asume que en un accidente las responsabilidades son directas.

Ya sea un chofer que maneja violando alguna de las reglas de tránsito o la de gravedad o algún peatón haciendo uso de su agilidad, sin embargo, hay asuntos que tienen responsabilidades compartidas.

Hasta cierto punto, ni el alcalde, ni el jefe de tránsito, ni el ‘secre’ de Desarrollo Urbano tienen la culpa de que alguien incumpla las reglas, pero sí está en manos de los administradores de los recursos, dotar de infraestructuras y endurecer las reglas y hacerlas cumplir. Eso sí les toca.

Pero no hay transporte seguro o digno, ni choferes capacitados y respetuosos, orden vial o puentes peatonales. Y Tránsito da lástima… y miedo.

El transporte público se conduce, valga la redundancia retórica, sin regulación, sin vigilancia, sin educación y peor aún, poniendo en riesgo a los usuarios y a terceros.

Lo peor de todo es que ellos, los choferes, aceptan que están mal, pero así es su chamba, ganar poco y a destajo. Eso lo contestaron en sus ‘face’.

Y la responsabilidad de nuestros servidores ¿cuándo?

Los invito, utilicen su sistema de transporte público para que sepan qué se siente.

¡Fierro pariente!