El desmenuzadero

Tránsitos, víctimas de la gente

Vi como un grupo de gente humilló a los agentes de tránsito.

Vi cómo les restregaron su historia, la de los elementos corruptos.

También vi como los oficiales aguantaron

- ¡Ya dale pa’l chesco!

- ¡Quieren dinero!

- ¡Es lo que quieren!

Fue un linchamiento verbal, tan fuerte que ellos, los tránsitos, no multaron, no ejercieron la ley y tampoco se llevaron nada.

El chofer del transporte público violó el reglamento, se negó a la multa y decidió entregar la unidad y bajar a los usuarios. Retó a la autoridad.

Pero a nadie le importó que eso, los ceños fruncidos, el olor a jornada laboral y el odio generalizado a las corporaciones policiales, enconó a los dos agentes que no supieron hacer respetar la ley, ni siquiera darse a respetar.

Daniel Rodríguez Campos, el agente vial más famoso (y quizás el único con un grado de respeto) denunció la burla y falta de autoridad de muchos automovilistas.

En Agencia del Ministerio Público de Tampico hay dos denuncias de elementos viales ¡en contra de ciudadanos por supuestos abusos!

Estamos jodidos.

Víctimas de bullying, como la joya del síndico de Tampico, José Mathieu ante las críticas.

Son víctimas de la desconfianza y el rencor generalizado, ganado durante décadas de corrupción, abuso de autoridad, violación de derechos humanos y civiles.

Pero olvidan que son una autoridad en una sociedad que la necesita.

El titular de Tránsito en Tampico, José Enrique Pavón propone lo que sabemos siempre fue el problema: el salario.

Es una mentada de madre que un oficial gane 4 mil pesos mensuales, su recibo salarial es un permiso para salir a robar.

Pero el capitán Pavón piensa que duplicar el pago sería justo y suficiente para los agentes; un agente vial, un policía, deben ganar mucho más para volver las corporaciones un mucho menos corruptibles… y profesionales.

Mientras la sociedad, nuestra falta de cultura aprovechará la crucifixión de las corporaciones, estacionarán en doble fila, frente a escuelas, en zona de discapacitados, se pasarán altos.

A los tránsitos nadie las defenderá porque son non gratos, ni sus jefes lo harán.

Un día implementan el operativo, al otro día piden perdón; un día multan, y luego condonan.

Alguien tiene que creer en los tránsitos, que no tengan necesidad, que sean vigilados, que no se pasen pero que sean respetados, que pongan orden… o ya militaricen todo.

Twitter: @erikvargas   e-mail: erik.vargas@milenio.com